miércoles, febrero 27, 2008

Melancolía

No debería titular así este escrito, puesto que la melancolía es un estado de tristeza no dirigido, típico de los protagonistas de las aburridas óperas del siglo XIX; las mujeres morían de tuberculosis al final de la última escena, sin razón aparente, aumentando el sentimiento de depresión. Y mi tristeza tiene, por supuesto, nombre propio, y está en este momento a 4500 kilómetros de distancia. Ah, que depresión, que tragedia digna de película de televisión por cable...
A mis lectores habituales (puro ego, no sé si los tengo), les digo que apenas me instalen Banda Ancha de nuevo en mi casa, empezaré a publicar con más regularidad. Sé que les prometí un diario de mi viaje por Argentina, pero es casi un diario erótico así que me da pudor publicarlo... quizás luego...

sábado, enero 26, 2008

Buenos Aires

Estoy en Buenos Aires. Enamorado. No de la ciudad, que es como cualquier otra ciudad pero más bonita, sino de una mujer que en este momento me mira mal por mis pecados pasados. Ah, que mala cosa. Luego les cuento más sobre este país singular que es Argentina, y sobre Carolina, el amor de mi vida... si me deja de mirar mal...

jueves, diciembre 13, 2007

En defensa de los Lobos

Doña Isabella Santodomingo -si, pariente de esos Santodomingo- acaba de escribir una columna en SoHo sobre "los lobos", ese animal de la farándula nacional colombiana caracterizado por tener mucho dinero y poco "buen gusto". Aunque en este triste país sólo Julito Santodomingo y algunos otros tienen mucho dinero. O todo el dinero. Pues bien, haré una defensa de este espécimen. En primer lugar, diré que "Lobo" es la expresión criolla para "esnob" o "snob". Hoy en día este neologismo se usa para hablar de aquellos yupies que pretenden descrestar con maneras afectadas, es decir, que gente que trata de aparentar más de lo que es. También decimos hoy "chicanero". La palabreja en cuestión surge en Inglaterra, y la usaban los estudiantes Nobles de Oxford como abreviatura de la expresión latina "Sine Nobilitate", que significa "sin nobleza". Ahora, estos nobles lo eran porque tenían un título nobiliario, como "conde" o "Barón", no por ser "nobles de espíritu". Recordemos que los nobles medievales eran unos puercos que no se bañaban ni una vez al año, y que la gran mayoría no sabían leer ni escribir, como Carlo Magno. Aunque hoy en día el título universitario funciona de manera similar: la gente que quiere subir de estrato prefiere estudiar en una universidad privada aunque tenga que dejar de comer. Así pues, los vizcondes y barones oxonianos se encontraron con que una nueva clase social -los burgueses- estaban haciendo suficiente dinero como para poder entrar a esta universidad de élite sin herencia. Con dinero hecho en las conocidas "Compañías de Indias Orientales", o vendiendo productos industriales, etc., se encontraron en estos centros del "conocimiento" exhibiendo todo su dinero. Así que los nobles los trataban despectivamente con la palabreja en cuestión: se les notaba "el mal gusto". En el fondo, los pobres -así tengan dinero- jamás tendrán el refinamiento, el paladar entrenado, el ojo que identifica los pequeños detalles, que diferencia a aquellos que han nacido en cuna de oro desde generaciones atrás. Así los señores feudales no supieran leer, jamás se bañaran y se cagaran en las esquinas de sus castillos, siempre serán mejores que el albañil o el zapatero que construye de la nada un emporio industrial y paga los estudios de su hijo. Así pues, el "lobo" es en el fondo envidiado por todos: por los pobres, porque tienen más dinero que ellos y logran entrar a costa de esta a las esferas donde él quisiera entrar, y por los ricos de las clases tradicionales porque con su trabajo han logrado lo que a ellos sus bisabuelos les regalaron.
Hay, por supuesto, otras palabrejas que sirven para discriminar por clases. Creo que "hermoso" y "inteligente" son dos de ellas: Si eres rico, eres bonito e inteligente (así seas Andrés Pastrana), mientras que si eres pobre, estás condenado a ser irremediablemente bruto y feo. De echo, eso explica que seas pobre!!!
Así pues, la defensa de los Lobos se reduce a afirmar que cada cual puede vestirse como se le de la gana con el dinero que tiene. Su único pecado es querer parecerse a aquellos que dictan lo que debe ser "buen gusto".

martes, noviembre 06, 2007

Vivo en el exilio

Me fuy para Tabio, un pueblo a las afueras de Bogotá.
No tengo nada. Un calentador eléctrico que yo mismo instalé. Esperen más aventuras desde la selva en las próximas semanas.

viernes, agosto 31, 2007

A la Siniestra de Dios Padre

Estamos en un momento político, aquí en Colombia, en donde el debate entre partidos políticos –Liberal vs. Conservador- ha sido desplazado por el debate entre ideologías. Así, hoy en día hablamos de una Izquierda enfrentada a una Derecha. Ayer, justamente, tuve una discusión con un amigo que se lanza como Edil por un partido de derecha (el de la U), pero que está apoyando a al candidato del Polo –Samuel Moreno Rojas-, partido de Izquierda. Esta aparente contradicción nos llevó a preguntarnos si sí había tal lineamiento y claridad conceptual en la contienda electoral. Afirmé que, por herencia Familiar, el candidato a la alcaldía debía ser de Izquierda, pues la ANAPO, el partido fundado por el General Rojas Pinilla, era de izquierda. Ahora bien, ¿cómo es posible que un dictador, militar, católico y anticomunista como Rojas Pinilla, pueda catalogarse como “de izquierda”?
Para aclarar la cosa, debemos aclarar conceptos. Este escrito será, pues, un intento de delimitar las fronteras ideológicas de la”Siniestra”, como movimiento opuesto o diferente al de la “Diestra”.
Un principio fundamental será, entonces, el siguiente:

Los izquierdistas abogan por una redistribución de las riqueza.
Es, pienso yo, un axioma que no admite discusión. “Pero los conservadores, los liberales, e incluso los Nazis predicaban lo mismo”, podría objetarse. No lo creo. Los matices marcan la diferencia: decir que debe ser una “justa” redistribución, o que cada cual debe recibir lo que merece, hace que haya una desigual redistribución. Por ejemplo, no es justo que una persona que haya estudiado en buen colegio, en una prestigiosa universidad durante ocho años, que haya trabajado toda su vida, etc., gane lo mismo que alguien que no estudió en un buen colegio, que no fue a la universidad, etc. El problema radica aquí en que es justamente porque ha habido una desigual distribución de los ingresos que este individuo no ha podido estudiar y hacer lo que el primero sí pudo hacer. Caemos así en un círculo: Démosles más dinero a los que más tienen, puesto que se lo merecen. Absurdo. Así pues, necesitamos re-distribuir los ingresos para que aquellos que tienen poco, puedan, finalmente, liberarse de la pesada carga de ser pobres. El famoso contra ejemplo “pero Juanito pudo estudiar y es pobre” no aplica, pues ese “Juanito que pudo” es uno entre un millón. ¿Y los otros 999.999? ¿Qué se jodan?

Los izquierdistas abogan por una educación pública gratuita para todos.
Uno de los mayores orgullos de los Norteamericanos, hasta antes de la hegemonía Republicana que los azota, era justamente el hecho de tener una educación pública para todos. “Pero la educación no es muy buena”. No importa. Si todos, ricos y pobres recibimos la misma educación, todos estaremos en igualdad de condiciones, todos podremos aspirar a lo mismo. Por otro lado, el roce entre diferentes clases sociales puede ayudar a “abrir mundo”: los chicos estrato seis compartirán su salón con jóvenes a los cuales les cuesta comer tres veces al día. Aquellos tendrán más sensibilidad social (verán de cerca, todos los días, lo difícil que es estudiar con la barriga vacía) y estos tendrán contacto directo, y sabrán lo que pueden llegar a tener, y deben exigir. Que esto puede generar conflictos: los niños de papi discriminando a los de menos recursos, que éstos robando a los otros... no importa. La esencia de la democracia es justamente el conflicto que debe ser solucionado mediante el debate argumentado. Para eso estarán los profesores educando a los chicos: para la diversidad.
Los izquierdistas abogan por un servicio de salud gratuito para todos.
¿Necesita explicación esta afirmación? Sin salud no hay posibilidades para hacer nada más. Supeditar la atención a los enfermos a que hayan pagado por ella es lo más inhumano que puede haber. La medicina prepagada, por tanto, fomenta la desigualdad. Debería, como en Canadá, estar prohibida. O, por lo menos, todos deberíamos tener ese tipo de atención. La ley 100, aunque vivo despotricando de ella, es, en esencia, justa: todo pagamos, y ello ayuda a subsidiar a quienes no pueden pagar salud. El problema es que está pensada no para ayudar, sino para quitar cargas económicas a las grandes empresas, con muchos empleados. Lo mejor es subsidiar la oferta, como antes: hospitales gratuitos. Y lo que tienen plata, que paguen para que funcionen.

Los izquierdistas abogan por una libertad individual, aunque el bien general debe estar por encima del bien particular.
El bien general es el bien de todos: no el de la mayoría, ni el de la minoría, ni el de los más bonitos, los más inteligentes o capaces, sino el de todos. Yo, que soy egoísta por naturaleza, al buscar el bien de todos estaré buscando mi propio bien, como decía Rousseau. Ahora, darme cuenta de esto requiere hacer un profundo ejercicio de reflexión: ¿cómo es que buscando el bien común conseguiré mi propio bien? La libertad individual debe, por tanto, fomentarse. Ejércitos de soñadores que harán lo posible por alcanzar ese sueño que nos llevará a todos a la felicidad.

Este es el tipo de reflexión -“¿cómo es que buscando el bien común conseguiré mi propio bien”- que debe enseñarse en los colegios y universidades, a donde todos podrán ir puesto que es gratuita. Y como todos estaremos sanos debido a que tenemos salud, pues lograremos ponernos de acuerdo sobre cuál es este bien común.
Negando con mayor o menor fuerza estas tesis tenemos la derecha: “Los ricos no pueden juntarse con los pobres”; “no debemos pagar para que quienes no trabajan tengan salud (educación, vivienda, etc.) puesto que fomentamos la pereza”, “el bien común se da por adorar al Ekeko y por tanto TODOS deben adorar al Ekeko y obedecer sus mandatos”, etc. El axioma fundamental de la Derecha, creo, sería algo como esto: buscando el bien individual, llegaremos encontrar el bien común. Por ello facilitarle a los ricos ser más ricos redundará en más dinero a los pobres, pues caerá de los bolsillos de aquellos cuando ya no se puedan llenar más. Creo que es falso. Los bolsillos adinerados han demostrado no tener fondo.

Si radicalizamos los principios que he postulado, tenemos la extrema izquierda: “Sólo matando conseguiremos estos fines”; “el bien común, la igualdad, debe imponerse por las armas”, etc. Si usted admite algunos de estos, se dirige, sin duda, a un “siniestro”, palabra que por alguna razón se usa para denotar un accidente, pero que también es sinónima de “izquierdo”. Finalizo, pues, con una frase de ese dictador, fanático católico y anticomunista, que quizás por accidente ahora tiene un nieto que milita en un partido de oposición a un partido derechista. Otra muestra más, de lo contradictorio que es este país:
“No se puede hablar de paz sin justicia social y justa distribución y goce de las riquezas". General, Rojas Pinilla. (Presidente de Colombia, mediante un golpe de estado, desde el 13 de junio de 1953 hasta el 10 de mayo de 1957).

P.S. Acepto propuestas para mejorar una posible delimitación de los principios del socialismo. Una muy buena es la siguiente: los socialistas buscan la igualdad social.

jueves, agosto 23, 2007

Otro capítulo

Ha terminado otro capitulo en mi vida... como dice la canción. Estoy sin Internet, así que no me demoro escribiendo. Estoy en un Café.
Primero, terminé mi primer libro. Cien páginas de una historia que dura quince, tal vez veinte minutos. Me siento muy extraño, pensé que sería más difícil escribir ficción. Pero bueno... Claro, falta afinar los detalles, y lo más importante. Publicarlo!!!
Voy a contarles cómo será esa odisea. Espero no terminar como un de los AAP de Humberto Eco.
Que les rinda!!!

sábado, agosto 18, 2007

Cuando unas puertas se cierran, otras se abren.

No me hubieras dejado esa noche por que esa misma noche encontre un amorNo me hubieras dejado esa nochepor que esa misma noche encontre un amorParecia que estaba esperandotu momento de partirparecia haber observadomis momentos junto a tiNo me hubieras dejado esa nochepor que esa misma noche encontre un amorNo me hubieras dejado esa nochepor que esa misma noche encontre un amorMe abrazo el instante mismoque tu me dijiste adiosy no fue una gran tristezafue como irde menor a mayor"Tu regreso habia esperadomas te veia muy feliz en los brazos de tu amadate olvidaste tu de mi".

domingo, julio 29, 2007

La asimetría entre paramilitarismo e insurgencia

Bueno, empieza otra semana más. Y el tema de moda es, cómo no, el de las definiciones. Y ello debido al enfrentamiento entre Uribe y la Corte Suprema de Justicia por el estatus jurídico de los Paramilitares. La Corte Suprema de Justicia acaba de negar la etiqueta de “sediciosos” a los paramilitares. La respuesta del presidente es: "si se le reconoce sedición a la guerrilla, se le debe reconocer sedición con los mismos elementos al paramilitarismo. Si se le niega la sedición al paramilitarismo, se le debe negar la sedición a la guerrilla por las mismas razones". Es decir, Uribe está diciendo que tanto guerrilleros como autodefensas son grupos equivalentes, armados en armas.

El presidente de Colombia (Sí, ese país de apasionados, pero no de pensadores) muestra aquí su lógica magistral: los paramilitares matan gente, trafican con droga, secuestran y desaparecen población civil, atacan a los militares; los guerrilleros matan gente, trafican con droga, secuestran, atacan a los militares. Por lo tanto, los paramilitares son guerrilleros. Y, por supuesto, Mancuso y sus amigos deben pensar con esta misma racionalidad criolla. Llamemos a este argumento, el “olvido de las diferencias”. Es exactamente el mismo razonamiento escondido en esta deducción tipicamente colombiana: todos los hombres nacen, crecen, se reproducen (cometen delitos) y mueren; todas las mujeres nacen, crecen, se reproducen (cometen delitos) y mueren. Por tanto, todos los hombres son mujeres. Ah, Miguel Antonio Caro estará orgulloso de esta inteligencia magistral que nos lleva a equiparar lo incompatible, pues él igualaba las ideas de la Ilustración con dogmas satánicos. Sí, este filólogo que ¡jamás terminó el bachillerato!

Pero no, los paramilitares no pueden ser guerrilleros. Independientemente de lo que Caracol, RCN, El Tiempo, Julio Sánchez Cristo, Natalia París y la oficina de prensa del Palacio de Nariño digan, no es lo mismo ser de las autodefensas o criminal político. Por lo menos en el aspecto de la sedición y los delitos políticos. La ley colombiana define la sedición como aquella conducta que ataca el orden constitucional y legal vigente. La guerrilla busca acabar con el Estado; para ello utilizan formas de lucha armada. Así que no queda otro camino que acusarla de sedición, aunque cometan otro tipo de delitos. Generalmente los sediciosos afirman que el Estado es antidemocrático, y por ello merece ser cambiado por otro.

Los paramilitares, por el contrario, desean ayudar al Estado, protegerlo, luchar contra el demonio del comunismo, como diría El Profe, aquél paramilitar que descuartiza a sus víctimas con el mismo brazo en donde tiene tatuada la imagen de la Virgen del Carmen. Basta consultar alguna entrevista Light hecha a Carlos Castaño o Mancuso, para darse cuenta de que se ven a si mismos como colaboradores del Estado. Por tanto, no son sediciosos. El problema radica en que Uribe trata de hacer que los delitos comunes, tales como el concierto para delinquir o el asesinato de civiles, sean tratados como políticos. Cosa absurda. Tan absurda como considerar que los secuestros, las masacres, el asesinato de jóvenes pobres y mal educados que debido a su falta de opciones han tenido que entrar a la policía no son delitos de lesa humanidad.

Lo que la mayoría de los grupos de autodefensa son, lo ha expresado la Corte Constitucional con claridad, así como por qué no pueden catalogarse como sediciosos:

El fin que persigue la delincuencia común organizada, particularmente a través de la violencia narcoterrorista, es el de colocar en situación de indefensión a la sociedad civil, bajo la amenaza de padecer males irreparables, si se opone a sus proditorios designios. La acción delictiva de la criminalidad común no se dirige contra el Estado como tal, ni contra el sistema político vigente, buscando sustituirlo por otro distinto, ni persigue finalidades altruistas, sino que se dirige contra los asociados, que se constituyen así en víctimas indiscriminadas de esa delincuencia. [Sentencia C-171/93.]

domingo, julio 22, 2007

¿Qué es ser colombiano?

¿Qué es ser colombiano? Esta es la pregunta que hace Ulrica a Javier Otálora, profesor de la Universidad de los Andes, en la mitad de un cuento de Borges. La fe es definida por el DRAE como el conjunto de creencias de alguien, de un grupo o de una multitud de personas. Me gusta definirla, plagiando no sé a quién, como creer que es cierto lo que se sabe que es falso. Así pues, la pregunta que sigue a continuación es "qué cosas falsas son las que creemos los colombianos de sí mismos? Sabemos que somos unos delincuentes. Acaso no haya un sólo compatriota que no haya violado una ley de manera grave por lo menos una vez en su vida: desde robar en el supermercado algo que no necesitamos, hasta sobornar al policía de tránsito. Cuando no se vale de su "malicia" para estafar. No hablemos, por favor, de los delitos indultados por la ley de justicia y paz. No obstante, la honestidad de los colombianos sale a relucir en cualquier conversación. Creemos que somos amigables. Pero treinta mil muertos enterrados en fosas comunes no es la imagen más amigable que pueda recordar. Tampoco es amigable la actitud de los choferes de bus, taxi, colectivo, moto, bicicleta, bicitaxi, carro particular, patineta, camión camioneta, comionononon o camionsito, que tratan de pasar por encima de los peatones al tratar de subirse al anden para saltarse el trancón producido por la motocicleta que al tratar de atravesar el puente peatonal cayó sobre el taxi que iba en contravía compitiendo con el carro particular que deseaba atropellar al ciclista que acababa de tocarle la nalga a la señora que esperaba el bus en cualquier sitio diferente al paradero asignado. No somos cultos (leemos menos de un libro al año), ni hablamos correctamente "el mejor español del mundo". Para la muestra, el documento fundacional de nuestra República , el Acta de Independencia que ya cité en mi anterior escrito, y el hecho de que aparentemente nadie la ha leído, puesto que aun celebramos el 20 de julio como la fecha de nuestra "Declaración de Independencia". Parece redactada con el ánimo expreso de no ser entendida jamás por nadie. Creemos que no somos en absoluto racistas, pero no me canso nunca de burlarme cuando alguien conoce a un costeño de "alta sociedad": medianamente blanco, con muuuuuuuuuuuucho dinero (Como Julio Mario Santodomingo), bien hablado, y expresa la famosa frase "pero no pareces costeño". Tenemos estereotipos muy acentuados en nuestro disco duro. Así mismo, cuando el colombiano se encuentra con un peruano, boliviano, ecuatoriano, nicaraguense, hondureño, etc. que no tiene marcados rasgos indígenas, dice "pero no pareces...". Lo cual demuestra que el colombiano promedio no ha salido jamás de su ciudad y lo que conoce de otros países lo conoce a través de Caracol y RCN, jamás a través de libros. Y, por supuesto, cuando en la visa extranjera o cualquier otro documento necesario en el exterior ponen en su descripción "trigueño" o, en el peor de los casos "tipo latino", pega el grito en el cielo diciendo "¡pero tengo ojos verdes! (así sean lentes de contacto), y cabello rubio (así sea tinturado)". No miento. En alguna sección de entretenimiento el titular de la noche fue "las rubias pasan de moda", y la presentadora, morena y peliteñida dijo "y ahora, qué vamos a hacer?". Por ello la noticia de Emilio Yunis, de acuerdo con la cual el 85,5% del ADN mitocondrial de nuestras mujeres es indígena, provocó una discución en Caracol Radio el día en que fue publicada. Este golpe debe ser tan duro para algunos colombianos, como lo fue el que algunos británicos descubrieran que tenían ADN venido de África. Por supuesto, había generales libios en los ejércitos Romanos que invadieron Britania en la antiguedad.
El último gran componente de la virtud teologal llamada "fe criolla" es justamente la relacionada con nuestra fe católica. ¿Somos realmente católicos? Independientemente de que ya sólo el 85% de criollos compartan este credo, la pregunta es más bien, qué pasa con todas las otras creencias, esas que había antes de la llegada de los españoles?
En resumidas cuentas: La identidad colombiana fue definida en 1886, mediante la Constitución de Caro y Núñez de la siguiente forma: Ciudadano de Colombia es aquel hombre blanco, heterosexual, católico, que habla español. Todos los demás son prescindibles. Aun quedan muchos rezagos de esta definición. Aun seguimos cantando que "La humanidad entera/ Que entre cadenas gime/ Comprende las palabras Del que murió en la cruz". Palabras como
"El que no está conmigo, está contra mí", o "No penséis que he venido para traer paz en la tierra; no he venido para traer paz, solo la espada".
¿Qué hacer ante este atentado contra nuestra fe? Empezar a revisar esas cosas que creemos de nosotros mismos para hacer, no una "imagen", sino una identidad. Real, no construida con lo que queremos ser.

¿Independencia grita el pueblo?


Estoy volviéndome decididamente mono temático. la historia de este país no se repite ya cada cien años, sino cada cuatro, e incluso, cada año. Ya había escrito un post sobre el asunto, pero vuelvo a recordarle a mis lectores este tema que es de crucial importancia. ¿Qué pensarían si después de veinte, treinta, cuarenta años de escuchar que "el grito de independencia" de Colombia se hizo el 20 de julio de 1810 descubrieran que no se hizo tal grito? Pues, repito, ya lo dije, pero lo digo de nuevo. No hubo tal declaración de independencia. Los criollos decidieran apoyar a Fernando VII, Rey de España, cuyo trono estaba siendo "usurpado" por el hermano de Napoleón, quien estaba diseminando la "peste" de la Revolución Francesa en Europa. ¿Se imaginan que dicha peste hubiese llegado a América? ¿A Colombia? ¿Que hubiésemos obligado a los ricos a pagar impuestos, le hubiésemos quitado la potestad de la educación a la iglesia Católica y se fundase un educación laica? ¿Que hubiésemos intentado establecer una igualdad real entre Criollos, indios, negros y mestizos? ¿Que todo eso hubiese quedado plasmado en nuestra Acta de Independencia, y que fuese honroso colgarla en la Página de la Presidencia, por ejemplo? Lastimosamente esas ideas no cuajaron sino hasta 1991 en este país. Los anteriores intentos desembocaron en una matanza generalizada de pensadores liberales, guerras civiles, chulavitas, paramilitartes ( ah no, perdón, esos son post-1991). En fin, si no me creen, de nuevo, les muestro esta perla de nuestra Acta de Independencia:

«Juramos por el Dios que existe en el Cielo, cuya imagen está presente y cuyas sagradas y adorables máximas contiene este libro, cumplir religiosamente la Constitución y voluntad del pueblo expresada en esta acta, acerca de la forma del Gobierno provisional que ha instalado; derramar hasta la última gota de nuestra sangre por defender nuestra sagrada religión C. A. R. nuestro amado Monarca Don Fernando VII y la libertad de la Patria; conservar la libertad e independencia de este Reino en los términos acordados; trabajar con infatigable celo para formar la Constitución bajo los puntos acordados, y en una palabra, cuanto conduzca a la felicidad de la Patria» Tomado del Acta de independencia de Colombia de 1810.

Leí este fragmento ante un grupo de amigos que están entrando en la política. LA Boyacense, con quien acabábamos de visitar hacía quince días el Puente de Boyacá, casi no podía creerlo. Estaba conmocionada. Otro, republicano de pura cepa, objetó mi comentario sobre la no independencia diciendo "las revoluciones no empiezan desde cero, los Comuneros gritaban "viva el rey, abajo el mal gobierno". Pero para contrarrestar estas críticas, mejor veamos otras actas de independencia, donde queda clara la intención de cortar de raíz los vínculos aristocráticos con los países colonizadores, cosa que no se hizo en este pobre, mísero, arrodillado y apasionado país.

Estados Unidos:
Acta de independencia de los Estados Unidos de América, 4 de julio de 1776
"Por lo tanto, nosotros, representantes de los Estados Unidos de América, reunidos en Congreso General, apelamos al Supremo Juez del mundo por la rectitud de nuestras intenciones, en el nombre y por la autoridad del buen pueblo de estas colonias, solemnemente proclamamos y declaramos que estas colonias unidas son, y por derecho deben permanecer, Estados libres e independientes, y quedan absueltas de toda obediencia a la Corona Británica; y que toda conexión política entre ellas y el Estado de Gran Bretaña está y debe permanecer totalmente disuelto".

Francia:
Ustedes dirán: "¿Francia de quién se independizó?". Se independizó de la Aristocracia. A pesar Napoleón, la Restauración, y los demás intentos de acabar con esta segunda República Democrática.

Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano (26 de agosto de 1789)
Los representantes del pueblo francés, constituidos en Asamblea nacional, considerando que la ignorancia, el olvido o el menosprecio de los derechos del hombre son las únicas causas de las calamidades públicas y de la corrupción de los gobiernos, han resuelto exponer, en una declaración solemne, los derechos naturales, inalienables y sagrados del hombre, a fin de que esta declaración, constantemente presente para todos los miembros del cuerpo social, les recuerde sin cesar sus derechos y sus deberes; a fin de que los actos del poder legislativo y del poder ejecutivo, al poder cotejarse a cada instante con la finalidad de toda institución política, sean más respetados y para que las reclamaciones de los ciudadanos, en adelante fundadas en principios simples e indiscutibles, redunden siempre en beneficio del mantenimiento de la Constitución y de la felicidad de todos. En consecuencia, la Asamblea nacional reconoce y declara, en presencia del Ser Supremo y bajo sus auspicios, los siguientes derechos del hombre y del ciudadano:

Artículo primero.- Los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos. Las distinciones sociales sólo pueden fundarse en la utilidad común.

Artículo 2.- La finalidad de toda asociación política es la conservación de los derechos naturales e imprescriptibles del hombre. Tales derechos son la libertad, la propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresión.

Artículo 3.- El principio de toda soberanía reside esencialmente en la Nación. Ningún cuerpo, ningún individuo, pueden ejercer una autoridad que no emane expresamente de ella.


Venezuela:
Acta de la Independencia de Venezuela, 5 de julio de 1811
"En atención a todas estas sólidas, públicas e incontestables razones de política, que tanto persuaden la necesidad de recobrar la dignidad natural, que el orden de los sucesos nos ha restituido, en uso de los imprescriptibles derechos que tienen los pueblos para destruir todo pacto, convenio o asociación que no llena los fines para que fueron instituidos los gobiernos, creemos que no podemos ni debemos conservar los lazos que nos ligaban al gobierno de España, y que, como todos los pueblos del mundo, estamos libres y autorizados para no depender de otra autoridad que la nuestra, y tomar entre las potencies de la tierra, el puesto igual que el Ser Supremo y la naturaleza nos asignan y a que nos llama la sucesión de los acontecimientos humanos y nuestro propio bien y utilidad".

México:
Acta de la Independencia del Imperio Mexicano, 28 de septiembre de 1821
"La nación mexicana que, por trescientos años ni ha tenido voluntad propia, ni libre el uso de la voz, sale hoy de la opresión en que ha vivido. Los heroicos esfuerzos de sus hijos han sido coronados, y está consumada la empresa, eternamente memorable, que un genio superior a toda admiración y elogio, amor y gloria de su patria, principió en Iguala, prosiguió y llevó al cabo, arrollando obstáculos casi insuperables. Restituida, pues, esta parte del Septentrión al ejercicio de cuantos derechos le concedió el Autor de la naturaleza, y reconocen por inenajenables y sagrados las naciones cultas de la tierra, en libertad de constituirse del modo que más convenga a su felicidad; y con representantes que puedan manifestar su voluntad y sus designios; comienza a hacer uso de tan preciosos dones, y declara solemnemente, por medio de la Junta Suprema del Imperio, que es nación soberana, e independiente de la antigua España, con quién en lo sucesivo, no mantendrá otra unión que la de una amistad estrecha en los términos que prescriben los tratados"
.

Yo sé que las comparaciones son odiosas... pero son también necesarias, si es que queremos aprender algo sobre cualquier cosa. Y esta comparación nos muestra que este pobre país empezó mal, tratando de se runa monarquía cuando todos los demás deseaban ser una Democracia.
P.S. Para continuar cultivando con ese espíritu patriótico, esperen comentarios sobre nuestros símbolos patrios.
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