sábado, agosto 18, 2007

Cuando unas puertas se cierran, otras se abren.

No me hubieras dejado esa noche por que esa misma noche encontre un amorNo me hubieras dejado esa nochepor que esa misma noche encontre un amorParecia que estaba esperandotu momento de partirparecia haber observadomis momentos junto a tiNo me hubieras dejado esa nochepor que esa misma noche encontre un amorNo me hubieras dejado esa nochepor que esa misma noche encontre un amorMe abrazo el instante mismoque tu me dijiste adiosy no fue una gran tristezafue como irde menor a mayor"Tu regreso habia esperadomas te veia muy feliz en los brazos de tu amadate olvidaste tu de mi".

domingo, julio 29, 2007

La asimetría entre paramilitarismo e insurgencia

Bueno, empieza otra semana más. Y el tema de moda es, cómo no, el de las definiciones. Y ello debido al enfrentamiento entre Uribe y la Corte Suprema de Justicia por el estatus jurídico de los Paramilitares. La Corte Suprema de Justicia acaba de negar la etiqueta de “sediciosos” a los paramilitares. La respuesta del presidente es: "si se le reconoce sedición a la guerrilla, se le debe reconocer sedición con los mismos elementos al paramilitarismo. Si se le niega la sedición al paramilitarismo, se le debe negar la sedición a la guerrilla por las mismas razones". Es decir, Uribe está diciendo que tanto guerrilleros como autodefensas son grupos equivalentes, armados en armas.

El presidente de Colombia (Sí, ese país de apasionados, pero no de pensadores) muestra aquí su lógica magistral: los paramilitares matan gente, trafican con droga, secuestran y desaparecen población civil, atacan a los militares; los guerrilleros matan gente, trafican con droga, secuestran, atacan a los militares. Por lo tanto, los paramilitares son guerrilleros. Y, por supuesto, Mancuso y sus amigos deben pensar con esta misma racionalidad criolla. Llamemos a este argumento, el “olvido de las diferencias”. Es exactamente el mismo razonamiento escondido en esta deducción tipicamente colombiana: todos los hombres nacen, crecen, se reproducen (cometen delitos) y mueren; todas las mujeres nacen, crecen, se reproducen (cometen delitos) y mueren. Por tanto, todos los hombres son mujeres. Ah, Miguel Antonio Caro estará orgulloso de esta inteligencia magistral que nos lleva a equiparar lo incompatible, pues él igualaba las ideas de la Ilustración con dogmas satánicos. Sí, este filólogo que ¡jamás terminó el bachillerato!

Pero no, los paramilitares no pueden ser guerrilleros. Independientemente de lo que Caracol, RCN, El Tiempo, Julio Sánchez Cristo, Natalia París y la oficina de prensa del Palacio de Nariño digan, no es lo mismo ser de las autodefensas o criminal político. Por lo menos en el aspecto de la sedición y los delitos políticos. La ley colombiana define la sedición como aquella conducta que ataca el orden constitucional y legal vigente. La guerrilla busca acabar con el Estado; para ello utilizan formas de lucha armada. Así que no queda otro camino que acusarla de sedición, aunque cometan otro tipo de delitos. Generalmente los sediciosos afirman que el Estado es antidemocrático, y por ello merece ser cambiado por otro.

Los paramilitares, por el contrario, desean ayudar al Estado, protegerlo, luchar contra el demonio del comunismo, como diría El Profe, aquél paramilitar que descuartiza a sus víctimas con el mismo brazo en donde tiene tatuada la imagen de la Virgen del Carmen. Basta consultar alguna entrevista Light hecha a Carlos Castaño o Mancuso, para darse cuenta de que se ven a si mismos como colaboradores del Estado. Por tanto, no son sediciosos. El problema radica en que Uribe trata de hacer que los delitos comunes, tales como el concierto para delinquir o el asesinato de civiles, sean tratados como políticos. Cosa absurda. Tan absurda como considerar que los secuestros, las masacres, el asesinato de jóvenes pobres y mal educados que debido a su falta de opciones han tenido que entrar a la policía no son delitos de lesa humanidad.

Lo que la mayoría de los grupos de autodefensa son, lo ha expresado la Corte Constitucional con claridad, así como por qué no pueden catalogarse como sediciosos:

El fin que persigue la delincuencia común organizada, particularmente a través de la violencia narcoterrorista, es el de colocar en situación de indefensión a la sociedad civil, bajo la amenaza de padecer males irreparables, si se opone a sus proditorios designios. La acción delictiva de la criminalidad común no se dirige contra el Estado como tal, ni contra el sistema político vigente, buscando sustituirlo por otro distinto, ni persigue finalidades altruistas, sino que se dirige contra los asociados, que se constituyen así en víctimas indiscriminadas de esa delincuencia. [Sentencia C-171/93.]

domingo, julio 22, 2007

¿Qué es ser colombiano?

¿Qué es ser colombiano? Esta es la pregunta que hace Ulrica a Javier Otálora, profesor de la Universidad de los Andes, en la mitad de un cuento de Borges. La fe es definida por el DRAE como el conjunto de creencias de alguien, de un grupo o de una multitud de personas. Me gusta definirla, plagiando no sé a quién, como creer que es cierto lo que se sabe que es falso. Así pues, la pregunta que sigue a continuación es "qué cosas falsas son las que creemos los colombianos de sí mismos? Sabemos que somos unos delincuentes. Acaso no haya un sólo compatriota que no haya violado una ley de manera grave por lo menos una vez en su vida: desde robar en el supermercado algo que no necesitamos, hasta sobornar al policía de tránsito. Cuando no se vale de su "malicia" para estafar. No hablemos, por favor, de los delitos indultados por la ley de justicia y paz. No obstante, la honestidad de los colombianos sale a relucir en cualquier conversación. Creemos que somos amigables. Pero treinta mil muertos enterrados en fosas comunes no es la imagen más amigable que pueda recordar. Tampoco es amigable la actitud de los choferes de bus, taxi, colectivo, moto, bicicleta, bicitaxi, carro particular, patineta, camión camioneta, comionononon o camionsito, que tratan de pasar por encima de los peatones al tratar de subirse al anden para saltarse el trancón producido por la motocicleta que al tratar de atravesar el puente peatonal cayó sobre el taxi que iba en contravía compitiendo con el carro particular que deseaba atropellar al ciclista que acababa de tocarle la nalga a la señora que esperaba el bus en cualquier sitio diferente al paradero asignado. No somos cultos (leemos menos de un libro al año), ni hablamos correctamente "el mejor español del mundo". Para la muestra, el documento fundacional de nuestra República , el Acta de Independencia que ya cité en mi anterior escrito, y el hecho de que aparentemente nadie la ha leído, puesto que aun celebramos el 20 de julio como la fecha de nuestra "Declaración de Independencia". Parece redactada con el ánimo expreso de no ser entendida jamás por nadie. Creemos que no somos en absoluto racistas, pero no me canso nunca de burlarme cuando alguien conoce a un costeño de "alta sociedad": medianamente blanco, con muuuuuuuuuuuucho dinero (Como Julio Mario Santodomingo), bien hablado, y expresa la famosa frase "pero no pareces costeño". Tenemos estereotipos muy acentuados en nuestro disco duro. Así mismo, cuando el colombiano se encuentra con un peruano, boliviano, ecuatoriano, nicaraguense, hondureño, etc. que no tiene marcados rasgos indígenas, dice "pero no pareces...". Lo cual demuestra que el colombiano promedio no ha salido jamás de su ciudad y lo que conoce de otros países lo conoce a través de Caracol y RCN, jamás a través de libros. Y, por supuesto, cuando en la visa extranjera o cualquier otro documento necesario en el exterior ponen en su descripción "trigueño" o, en el peor de los casos "tipo latino", pega el grito en el cielo diciendo "¡pero tengo ojos verdes! (así sean lentes de contacto), y cabello rubio (así sea tinturado)". No miento. En alguna sección de entretenimiento el titular de la noche fue "las rubias pasan de moda", y la presentadora, morena y peliteñida dijo "y ahora, qué vamos a hacer?". Por ello la noticia de Emilio Yunis, de acuerdo con la cual el 85,5% del ADN mitocondrial de nuestras mujeres es indígena, provocó una discución en Caracol Radio el día en que fue publicada. Este golpe debe ser tan duro para algunos colombianos, como lo fue el que algunos británicos descubrieran que tenían ADN venido de África. Por supuesto, había generales libios en los ejércitos Romanos que invadieron Britania en la antiguedad.
El último gran componente de la virtud teologal llamada "fe criolla" es justamente la relacionada con nuestra fe católica. ¿Somos realmente católicos? Independientemente de que ya sólo el 85% de criollos compartan este credo, la pregunta es más bien, qué pasa con todas las otras creencias, esas que había antes de la llegada de los españoles?
En resumidas cuentas: La identidad colombiana fue definida en 1886, mediante la Constitución de Caro y Núñez de la siguiente forma: Ciudadano de Colombia es aquel hombre blanco, heterosexual, católico, que habla español. Todos los demás son prescindibles. Aun quedan muchos rezagos de esta definición. Aun seguimos cantando que "La humanidad entera/ Que entre cadenas gime/ Comprende las palabras Del que murió en la cruz". Palabras como
"El que no está conmigo, está contra mí", o "No penséis que he venido para traer paz en la tierra; no he venido para traer paz, solo la espada".
¿Qué hacer ante este atentado contra nuestra fe? Empezar a revisar esas cosas que creemos de nosotros mismos para hacer, no una "imagen", sino una identidad. Real, no construida con lo que queremos ser.

¿Independencia grita el pueblo?


Estoy volviéndome decididamente mono temático. la historia de este país no se repite ya cada cien años, sino cada cuatro, e incluso, cada año. Ya había escrito un post sobre el asunto, pero vuelvo a recordarle a mis lectores este tema que es de crucial importancia. ¿Qué pensarían si después de veinte, treinta, cuarenta años de escuchar que "el grito de independencia" de Colombia se hizo el 20 de julio de 1810 descubrieran que no se hizo tal grito? Pues, repito, ya lo dije, pero lo digo de nuevo. No hubo tal declaración de independencia. Los criollos decidieran apoyar a Fernando VII, Rey de España, cuyo trono estaba siendo "usurpado" por el hermano de Napoleón, quien estaba diseminando la "peste" de la Revolución Francesa en Europa. ¿Se imaginan que dicha peste hubiese llegado a América? ¿A Colombia? ¿Que hubiésemos obligado a los ricos a pagar impuestos, le hubiésemos quitado la potestad de la educación a la iglesia Católica y se fundase un educación laica? ¿Que hubiésemos intentado establecer una igualdad real entre Criollos, indios, negros y mestizos? ¿Que todo eso hubiese quedado plasmado en nuestra Acta de Independencia, y que fuese honroso colgarla en la Página de la Presidencia, por ejemplo? Lastimosamente esas ideas no cuajaron sino hasta 1991 en este país. Los anteriores intentos desembocaron en una matanza generalizada de pensadores liberales, guerras civiles, chulavitas, paramilitartes ( ah no, perdón, esos son post-1991). En fin, si no me creen, de nuevo, les muestro esta perla de nuestra Acta de Independencia:

«Juramos por el Dios que existe en el Cielo, cuya imagen está presente y cuyas sagradas y adorables máximas contiene este libro, cumplir religiosamente la Constitución y voluntad del pueblo expresada en esta acta, acerca de la forma del Gobierno provisional que ha instalado; derramar hasta la última gota de nuestra sangre por defender nuestra sagrada religión C. A. R. nuestro amado Monarca Don Fernando VII y la libertad de la Patria; conservar la libertad e independencia de este Reino en los términos acordados; trabajar con infatigable celo para formar la Constitución bajo los puntos acordados, y en una palabra, cuanto conduzca a la felicidad de la Patria» Tomado del Acta de independencia de Colombia de 1810.

Leí este fragmento ante un grupo de amigos que están entrando en la política. LA Boyacense, con quien acabábamos de visitar hacía quince días el Puente de Boyacá, casi no podía creerlo. Estaba conmocionada. Otro, republicano de pura cepa, objetó mi comentario sobre la no independencia diciendo "las revoluciones no empiezan desde cero, los Comuneros gritaban "viva el rey, abajo el mal gobierno". Pero para contrarrestar estas críticas, mejor veamos otras actas de independencia, donde queda clara la intención de cortar de raíz los vínculos aristocráticos con los países colonizadores, cosa que no se hizo en este pobre, mísero, arrodillado y apasionado país.

Estados Unidos:
Acta de independencia de los Estados Unidos de América, 4 de julio de 1776
"Por lo tanto, nosotros, representantes de los Estados Unidos de América, reunidos en Congreso General, apelamos al Supremo Juez del mundo por la rectitud de nuestras intenciones, en el nombre y por la autoridad del buen pueblo de estas colonias, solemnemente proclamamos y declaramos que estas colonias unidas son, y por derecho deben permanecer, Estados libres e independientes, y quedan absueltas de toda obediencia a la Corona Británica; y que toda conexión política entre ellas y el Estado de Gran Bretaña está y debe permanecer totalmente disuelto".

Francia:
Ustedes dirán: "¿Francia de quién se independizó?". Se independizó de la Aristocracia. A pesar Napoleón, la Restauración, y los demás intentos de acabar con esta segunda República Democrática.

Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano (26 de agosto de 1789)
Los representantes del pueblo francés, constituidos en Asamblea nacional, considerando que la ignorancia, el olvido o el menosprecio de los derechos del hombre son las únicas causas de las calamidades públicas y de la corrupción de los gobiernos, han resuelto exponer, en una declaración solemne, los derechos naturales, inalienables y sagrados del hombre, a fin de que esta declaración, constantemente presente para todos los miembros del cuerpo social, les recuerde sin cesar sus derechos y sus deberes; a fin de que los actos del poder legislativo y del poder ejecutivo, al poder cotejarse a cada instante con la finalidad de toda institución política, sean más respetados y para que las reclamaciones de los ciudadanos, en adelante fundadas en principios simples e indiscutibles, redunden siempre en beneficio del mantenimiento de la Constitución y de la felicidad de todos. En consecuencia, la Asamblea nacional reconoce y declara, en presencia del Ser Supremo y bajo sus auspicios, los siguientes derechos del hombre y del ciudadano:

Artículo primero.- Los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos. Las distinciones sociales sólo pueden fundarse en la utilidad común.

Artículo 2.- La finalidad de toda asociación política es la conservación de los derechos naturales e imprescriptibles del hombre. Tales derechos son la libertad, la propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresión.

Artículo 3.- El principio de toda soberanía reside esencialmente en la Nación. Ningún cuerpo, ningún individuo, pueden ejercer una autoridad que no emane expresamente de ella.


Venezuela:
Acta de la Independencia de Venezuela, 5 de julio de 1811
"En atención a todas estas sólidas, públicas e incontestables razones de política, que tanto persuaden la necesidad de recobrar la dignidad natural, que el orden de los sucesos nos ha restituido, en uso de los imprescriptibles derechos que tienen los pueblos para destruir todo pacto, convenio o asociación que no llena los fines para que fueron instituidos los gobiernos, creemos que no podemos ni debemos conservar los lazos que nos ligaban al gobierno de España, y que, como todos los pueblos del mundo, estamos libres y autorizados para no depender de otra autoridad que la nuestra, y tomar entre las potencies de la tierra, el puesto igual que el Ser Supremo y la naturaleza nos asignan y a que nos llama la sucesión de los acontecimientos humanos y nuestro propio bien y utilidad".

México:
Acta de la Independencia del Imperio Mexicano, 28 de septiembre de 1821
"La nación mexicana que, por trescientos años ni ha tenido voluntad propia, ni libre el uso de la voz, sale hoy de la opresión en que ha vivido. Los heroicos esfuerzos de sus hijos han sido coronados, y está consumada la empresa, eternamente memorable, que un genio superior a toda admiración y elogio, amor y gloria de su patria, principió en Iguala, prosiguió y llevó al cabo, arrollando obstáculos casi insuperables. Restituida, pues, esta parte del Septentrión al ejercicio de cuantos derechos le concedió el Autor de la naturaleza, y reconocen por inenajenables y sagrados las naciones cultas de la tierra, en libertad de constituirse del modo que más convenga a su felicidad; y con representantes que puedan manifestar su voluntad y sus designios; comienza a hacer uso de tan preciosos dones, y declara solemnemente, por medio de la Junta Suprema del Imperio, que es nación soberana, e independiente de la antigua España, con quién en lo sucesivo, no mantendrá otra unión que la de una amistad estrecha en los términos que prescriben los tratados"
.

Yo sé que las comparaciones son odiosas... pero son también necesarias, si es que queremos aprender algo sobre cualquier cosa. Y esta comparación nos muestra que este pobre país empezó mal, tratando de se runa monarquía cuando todos los demás deseaban ser una Democracia.
P.S. Para continuar cultivando con ese espíritu patriótico, esperen comentarios sobre nuestros símbolos patrios.

domingo, julio 08, 2007

¿Dónde está Satán?

Hace poco me llegó un correo según el cual el Aserejé, canción escrita por las hijas de El Tomate esconde un mensaje satánico:

El siguiente párrafo peculiar y que llama la atención de los jóvenes empieza así: 'Aserejé, ja, de je, de jebe tu de jebere sebiunouva, majabi an de bugui an de buididipi'. Aquí aparece la palabra asejeré (un ser hereje), ja (las siglas de Jehová), deje, dejebe tu dejebe (deja tu ser); al unir los vocablos dice 'un ser hereje Jehová deja tu ser'.

Esto se suma a los rumores sobre el satanismo, presentes en la música electrónica, Menudo, JLo y en la banda sonora de Los Pitufos, amén de los subliminales en el cine. Los cristianos de todo el mundo, desde Bush hasta la senadora Piraquive, pasando por Ratzinger, creerán que estas "Salsa de tomate" se sentaron a idear una extraña oración para que los jóvenes se volvieran satánicos, y por ende, malos. Hay una canción de las 1280 Almas que dice más o menos "¿qué hay en tu cabeza para pensar/ que tiene tan simples formas el mal?




La canción original de Las-Ketchup es simplemente una imitación, similar a la que hacen los champeteros cartageneros, de una canción en inglés que sólo son capaces de cantar los raperos que la escribieron, los Sugarhill Gang. El tema (¡que dura como 15 minutos y tiene 3000 palabras!) se llama Rapper's Delight. Fue tal vez el primer éxito del Hip Hop, y empieza con un juego de palabras que no significa en inglés algo como "ama a Satán" sino algo como "mueve la cadera":

I said a hip

hop the hippie the hippie
to the hip hip hop, a you dont stop
the rock in to the bang bang boogie say up jumped the boogie
to the rhythm of the boogie, the beat

Versión original

Realmente no alcanzo a comprender en todo su esplendor lo que dicen Wonder Mike y sus amigos, pero es algo como "mueve las caderas al ritmo de la música". Esto es, pienso, mucho más sugestivo que la jerigonza de las españolas, e insita más a cometer pecados al ritmo ragatanga. Lo cual es un serio indicador de la efectividad de los mensajes subliminales: ¿qué causa más impacto en las personas, un mensaje que para ser comprendido requiere que se decodifique un complejo símbolo, se escuche al revés el texto y se comprenda otro idioma, o un mensaje claro, directo, que nos dice que bailemos al ritmo de la música y que "rockiemos"? No olvidemos que "rocking" es una palabra de doble sentido que se refiere al sexo, palabra de donde deriva el nombre de la música satánica llamada "rock and roll".

Así pues, la mejor forma de ser "herejes" es justamente dedicándonos a bailar rock, este tipo de música satánica (¿por qué pienso en Calle 13?).

Cambiando ligeramente el tema, para mostrar lo perniciosos que pueden ser estos "guías espirituales" y sus teorías descabelladas, paso a hablar ahora de Ted Haggard, reverendo protestante que fue catalogado por la revista Time como una de las voces más influyentes en USA. Supe de su existencia porque lo vi discutiendo con Richard Dawkins, el más famoso bright, sobre el creacionismo en un documental llamado algo así como "la raiz de todos los males"; éste hace alusión, valga la redundancia, a la religión como el origen de la mayoría de los males del ser humano. Haggard, cuando Dawkins le pide explicar un concepto de "casualidad" que no aparece en la biología evolutiva, evade la cuestión (falacia argumentativa) acusándolo de padecer "arrogancia intelectual". Este defensor de la moral, que ataca la ciencia, rechaza la interrupción del embarazo, la eutanasia, las libertades civiles, la separación Iglesia-Estado y el matrimonio homosexual, fue descubierto posteriormente comprando drogas a su amante, un hombre. Es decir, este líder religioso, antes presidente de la Asociación Nacional de Evangélicos de Estados Unidos, de quien se decía que tenía línea directo, no con Dios, sino con Bush -a quien Él le dijo que quería que fuera presidente-, que exige a sus fieles una fe ciega en su dios y en su palabra, que puede hacer que sus seguidores quemen libros y discos por considerarlos satánicos, hacía exactamente lo contrario a lo que predicaba. Denota una inconsecuencia total en sus acciones. Es decir, no es que los laicos seamos "arrogantes intelectuales". Es que realmente muchos de estos líderes religiosos son mentirosos, ignorantes, manipuladores y enfermos, cuando no todo al mismo tiempo.

Así pues, en lugar de escuchar a estos predicadores que rayan en la esquizofrenia por tratar de ocultar sus verdaderas intenciones (sexuales y/o políticas), y que pueden ser la causa del mal, manifestado en las bombas que ponen sus fieles en las clínicas de interrupción de embarazo en USA, me dedicaré a darle al rock'n roll, sin miedo a estar contradiciéndome.

sábado, julio 07, 2007

Pido la Palabra

Es una sección de las "Lecturas Dominicales" que ahora saca EL TIEMPO los sábados. Se hacen preguntas como las siguientes:
"Quiero referirme a la costumbre de hablar de "los factores clave", "los puntos clave" o "los personajes clave". Lo correcto sería usar "claves" ¿o estoy equivocado? Nuestra lengua utiliza el plural en los adjetivos, al contrario de la inglesa."
Y la respuesta es dada por una chica que firma como "Soledad Moliner", un dechado de erudición.
Si miramos en el correo del lector de este periódico, hay por lo menos una carta a la semana en donde se critica la forma gramatical en la cual está conjugando un verbo.
Por ejemplo, vemos un titular como:

"Rodrigo Tovar Pupo, el jefe Paramilitar, se peó en la ley de Justicia y Paz, por lo que deja entrever
con su actitud ante fiscalía y las víctimas"

Inmediatamente aparecen una serie de mensajes en los foros, una carta a alias "Soledad", y mil correos sobre el particular, dos de los cuales serán publicados en la sección de la "defensora del lector", diciendo algo como lo siguiente:
Señor editor:
"Veo indignado que en este prestigioso diario los correctores no están haciendo su trabajo. El redactor se equivoca con la expresión "se peó", puesto que el verbo en cuestión es "peer", irregular, que se conjuga como el verbo leer: yo peo, tú pees, él pee; en pasado, yo peí, tu peíste, él peyó... (Quien quiera verificar la exactitud de esta réplica puede remitirse al Diccionario de la Real Academia).

Luego de la aclaración sigue una diatriba sobre lo importante que es que el mejor diario del país (porque es el único) se preocupe por la correcta construcción gramatical de la lengua de Cervantes, para que así nuestra grandiosa nación (Colombia es pasión) siga teniendo la fama de ser el lugar donde mejor se habla el Castellano (que no Español, porque en España, la Madre Patria, se hablan diversas lenguas).
La última de estas campañas en busca del buen hablar la viene realizando Martín de Francisco con las aventuras del profesor Super O, quien busca, ayudado de Cevichica (por lo del ceviche), disminuir los índices de ignorancia.

Pero el héroe de este dibujo animado, lejos de ser uno de los rígidos y encopetados académicos del Instituto Caro y Cuervo, es un profesor costeño, del Chocó y negro, que en lugar de pertenecer a esa clase social que desde los tiempos de la colonia ha detentado el más rancio abolengo, pertenece más bien al pueblo común y corriente. La serie es, por tanto, iconoclasta. Los puristas de la lengua habrían puesto como protagonista seguramente al cartagenero Rafael Nuñez, blanco y católico hidalgo del Partido Liberal, quien, además de idear la Constitución colombiana de 1886 se dedicó a traducir del latín a Horacio, en los ratos libres que le dejaba la penosa tarea de gobernar un país donde las satánicas ideas de la Ilustración se estaban imponiendo. Ello puede explicar por qué hoy en día Colombia está como está: sus dirigentes, en lugar de gobernar, se dedicaban a defender la herencia española más significativa: el idioma (esto obedece en el fondo a una férrea campaña de conquista y colonización). Costeño es también, como el profesor Super O, el autor de una de las más grandes obras de la literatura española, junto con el Quijote: Cien años de soledad. Y no debemos olvidar que justo en la primera frase de ésta, hay un error gramatical garrafal: "Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar...". Qué espanto. Seguramente Miguel Antonio Caro, el vicepresidente de Núñez, artífice de la guerra de los mil días (no es una obra, fue la primera guerra civil colombiana en este siglo) y fundador de la Academia Colombiana de la Lengua habría arrojado con horror lejos de sí el libro sin haber pasado de este primer parágrafo. Como con horror los miembros de la Real Academia Española criticaron -y por tanto vetaron un asiento para Gabo- su propuesta de transformar la ortografía del español para simplificarla. Y es que la propuesta del escritor colombiano debe entenderse, no como una simplificación en busca de evitar que los niños sufran por los dictados, sino como lo que es: una crítica a la ridícula idea de que se es más inteligente, de mejor clase, más distinguido, si se habla y se defiende un correcto y gramaticalmente bien formado español. Esta preocupación por los gazapos idiomáticos y el uso de un vocabulario barroco, por lo menos en este país, ha hecho que olvidemos lo más importante: la expresión correcta de nuestras ideas, y la revisión de la validez de los razonamientos expresados en el lenguaje. La corrección gramatical y ortográfica es útil para facilitar la comprensión. No es lo mismo que Juan le escriba en una carta a su padre, José Galat, por dar un nombre, "me voy a casar con Mario" a que escriba "me voy a cazar con Mario".
Sería preferible que los defensores del "hablar correctamente" se convirtieran además y sobre todo en defensores del "argumentar correctamente". Tendría que haber un héroe que ante cualquier violación del pensamiento racional, lógico, apareciera en una cerebro-nave: "un momento señor Presidente, está utilizando un razonamiento indebido. Descalificar la fuente de una información o de un argumento, no prueba que la información sea falsa; así, decir 'las acusaciones contra Noguera son falsas porque las hace un delincuente' es un error grave. A pesar de que está en la cárcel, puede estar diciendo la verdad. En efecto, si García dice que la tierra es redonda, ¿estaría diciendo algo falso porque está en la cárcel?" La tira cómica finalizaría citando el nombre en latín del error de razonamiento -en este caso ad hominem- para descrestar, mientras se escucha la frase "hemos bajado los índices de irracionalidad, un poquitico. Por supuesto, debería haber una sección así también en los periódicos.

miércoles, julio 04, 2007

Adios, Richard Rorty

La filosofía, definida ella como aquello que hacen los filósofos -entre estas cosas están, por supuesto, la labor de definir qué es la filosofía, qué es definir algo, y por supuesto, que es ser algo, razón por la cual los filósofos nunca terminan diciendo algo concreto- no terminó con Hegel. Hubo después de él mucha gente que, a pesar de leer sus obras y padecer la crisis que lleva a declarar muerta esta antigua actividad del pensamiento luego de leer esa jerigonza de la cual Schopenhauer dijo que el autor ponía las palabras y el lector debía inventar el significado, decidió dedicarse escribir sobre esos temas. Así, hoy en día tenemos una sarta de filósofos llamados "contemporáneos", que nacieron en el siglo pasado (el XX) y que están dejando el mundo este siglo XXI. Uno de ellos, me acabé de enterar, es Richard Rorty.
A él le debo, junto con Platón, el haberme reído a carcajadas al leer una obra filosófica. Eso, creo, ya es uno de los más altos logros para un filósofo.
Su obra básicamente consiste en defender un liberalismo comunitarista: "nosotros somos Americanos. Somos liberales. Todos deben hacer lo que nosotros decimos (ser liberales) porque nosotros mandamos. Todos los filósofos antes de mi son unos pelmazos. Y Kant apesta, junto con su Deducción Trascendental, que sólo sirve para darle el título de filósofo a todo aquel que no se aburra luego del primer párrafo". Por eso me caía bien el señor, aunque a veces se me asemejaba en su forma de escribir a la Chimoltrufia: "como digo una cosa digo la otra".

sábado, junio 30, 2007

La vida no vale nada

Podría pensarse que en una sociedad que, después de Brasil, es la más desigual de América Latina, las personas privilegiadas -que son, obviamente, pocas- reciben un trato mejor que quienes están en la base de la pirámide social. Así que, con el tema de los secuestrados y prisioneros de guerra, parecería que los soldados rasos serían tratados con indiferencia total y absoluta. El gobierno, los generales, sus líderes, no habrían de mover un dedo para sacarlos de su encierro. Por otro lado, a las "personas importantes" (aunque en mi opinión un soldado raso es mil veces más importante que un general, puesto que aquel es quien arriesga la vida para que éste pueda irse al Club de Oficiales a comer, o como agregado militar a Seul) se les trataría con más cuidado: se haría hasta lo imposible por negociar su libertad. En caso de ser cierta la famosa frase "no negociamos con terroristas", frase que parece ser falsa dado que un número importante de congresistas al parecer negociaba con los paramilitares, se intentará seguramente un rescate militar. Aunque conociendo como se conocen las instituciones de este país, ya sean militares o civiles, parece que no rescatarlos es, de lejos, el mejor tratamiento que se les puede hacer. Mi escrito anterior (que realmente es muy viejo pero viene al caso) puede explicar por qué. A eso podemos sumarle las muertes de varios secuestrados. No sólo la de los diputados, reciente y dolorosa, sino la de muchos otros, comenzando por la mismísima Diana Turbay, la primera de quien hubo pruebas contundentes de haber muerto bajo el fuego cruzado, por una bala de un arma de uso privativo de las fuerzas armadas. ¿Las FARC? Por supuesto, son asesinos, son secuestradores, son los directos responsables. Pero, a diferencia de lo que están diciendo todos los diarios (es decir, solo EL TIEMPO; ya que solo tenemos un diario en todo el país) el gobierno sí tiene una gran responsabilidad: no tener una política clara sobre intercambio humanitario, ni tener unas fuerzas armadas eficientes. Comenzando porque los pasados rescates han sido un fracaso, cuando no se salva el secuestrado por pura chepa, como en el caso del canciller Araujo. ¿Cómo es posible que luego de cincuenta años de guerra nuestras Fuerzas Armadas no sean capaces de organizar ni un sólo rescate efectivo? Ya sé que las comparaciones son odiosas, pero las fuerzas isrraelíes rescataron un grupo de isrraelíes secuestrados por palestinos sólo con tres bajas hace casi treinta y un años. !En un país extranjero, en un aeropuerto (Entebbe) al lado de una base militar! Y era un ejército creado hacía tan sólo veinte años, así que la experiencia no es una excusa.
Pienso que el problema radica en que la vida de los colombianos no vale nada, aun para los mismos colombianos. Valgo sólo en la medida en que tengo poder, dinero, o un arma para defenderme. Cuando soy secuestrado, pierdo aquello que me hace valioso ante los demás: no tengo dinero, ni poder, ni influencias, soy solo una persona atada a una cadena, entre alambre de púas. Por ello no importa si soy Ingrid Betancourt, o Araujo, o un soldado desconocido, mi vida no vale nada. Ni para los secuestradores, pues si tuvieran conciencia no harían tan atroz acto, ni para los que se suponen deben liberarme, de lo contrario harían todo lo posible por lograrlo.
Y todo lo posible no es llegar a un campamento guerrillero echando plomo con helicópteros que anuncian la presencia de un "comando" horas y kilómetros antes de realizar el verdadero rescate. La desidia y la desprotección no se muestra sólo dejando abandonada una región en la mitad de la selva. Se ve en la manera en la que las autoridades no hacen absolutamente nada para proteger a sus ciudadanos, en la manera en que no les importa que se roben una cartera en la calle, en la manera en que sus soldados y políticos hacen tratos con asesinos para ser elegidos para refundar (¿o refundir?) la patria con dineros del narcotráfico, en la manera como los soldados entran a un Palacio de Justicia, tomado por guerrilleros, con tanques de guerra que ponen en riesgo la vida de las personas que supuestamente van a defender. Ser pues, secuestrado, es pertenecer al peor estrato: el de la desgracia, el de los idiotas útiles para uno u otro bando; es empezar a ser una ficha para un par de jugadores ciegos, y dejar de ser humano.

viernes, junio 29, 2007

Entia non sunt multiplicanda praeter necessitatem

No multiplique innecesariamente el numero de los entes, salvo por necesidad. Es una sentencia de Guillermo de Occam, un filósofo medieval, y así mismo un principio fundamental del pensamiento científico. Puede resumirse en la siguiente frase: de dos explicaciones, quédese con la más sencilla. Sencilla, no simplona, por supuesto. Así, si trato de explicar por qué mi novia no llegó a la cita de anoche, puedo postular que se fue con otro hombre, o bien, que fue raptada por extraterrestres, lo cual le impidió honrar su compromiso. Por supuesto, dado que la conozco bien, optaré por la segunda opción. Así mismo, de una hipótesis se pueden extraer determinadas consecuencias, esto es, observaciones que esperamos se cumplan siempre que la hipótesis sea cierta. De tal forma que si el rapto fue cierto, ella llegará con algún artefacto extraño traído de otras galaxias, un chip instalado en su cerebro, o un bebé fruto de una cópula con E.T., o algo así. De lo contrario, puedo descartar la abducción marciana como causa de su desaparición misteriosa esa noche. Puedo postular otras explicaciones: raptada por el KuKuxKlan, por la guerrilla, los paras... en general, me quedaré con la menos rebuscada. Puedo aplicar otros principios científicos, como aquel que dice que dos hechos iguales tienen una misma causa. Así, si he visto que mis otros amigos han sido plantados por sus novias debido a desapariciones en la dimensión desconocida, supondré que lo mismo ha sucedido con la mía.


Como hoy en Colombia está de moda el pensamiento racional, onda liderada por el Fiscal General de la Nación, pensé oportuno hablar del tema. También pensé oportuno mostrar cómo en la vida diaria puede aplicarse aquello de "el método científico". En un caso ficticio podremos ver la utilidad del tal método. Por ejemplo, supongamos que tenemos unas grabaciones en donde se escucha a un oficial del ejército colombiano hablar con una ¿ex-guerrillera?, haciendo indicaciones sobre si una bomba debe o no explotar en determinado lugar de la capital. ¿Cómo explicamos este hecho?

Foto de las Fuerzas Armadas de Colombia

(Nótese el "montaje" de las explosiones al fondo)


Arrojando, por supuesto, algunas hipótesis, la primera, que el oficial está haciendo montajes para arrojar resultados. La segunda es que el oficial está montando una operación de inteligencia para capturar a un pez gordo de los facinerosos, por dar un nombre, al mono Jojoy. ¿Cuál de las dos es la explicación más sencilla? Quizás la primera: falsos atentados. No obstante, puede ser simplona: multiplica innecesariamente en número de entidades. Exige, por ejemplo, que unos miembros de una institución tan prestigiosa en el país como las Fuerzas Armadas abandonen su deber constitucional y se dediquen a causar daño a la población civil, que hagan tratos con bandoleros, en fin, esta tesis exige que transformemos una serie de hechos consolidados y aceptados como absolutamente ciertos más allá de cualquier posible duda racional. Así pues, los militares, haciendo gala de la inteligencia que siempre los ha caracterizado, planean una estrategia para capturar a un importante guerrillero. Ahora podemos inferir una serie de observaciones esperadas. Si esta estrategia es cierta, alias Jessica, la ex-guerrillera colaboradora, no tendría por qué terminar en la cárcel, siendo, como es, la pieza clave para capturar al malhechor. Dado que esta mujer goza ahora de un trato preferencial en alguno de los exclusivos centros de detención colombianos especialmente acondicionados para los servidores de la patria, como la cárcel del Buen Pastor, debemos quedarnos con la hipótesis segunda, la de la operación de inteligencia.

La inteligencia, por ejemplo, que se refleja en las palabras del Ministro de Defensa, quien tiene el tino de afirmar que los ascensos de los militares no toman para nada en cuenta los logros militares de los uniformados, o que causa que militares y policías se estén matando entre sí “accidentalmente”; inteligencia que causa que para “defender la democracia” se entre con tanques blindados a un Palacio de Justicia y se cause indirectamente la muerte de los miembros de las altas cortes y luego se desaparezcan los empleados de una cafetería, que nada tenían que ver en esa “lucha contra la democracia”.

Vemos pues, como un ligero ejercicio racional nos muestra que podemos seguir confiando en nuestras siempre infalibles Fuerzas Armadas, en la Institucionalidad, y en las palabras de nuestro excelentísimo Presidente, quien jamás nos ha mentido, ni ha hecho acto alguno que ponga en riesgo nuestra autodeterminación como pueblo, nuestra seguridad alimentaria, nuestro bolsillo, nuestra educación y nuestra libertad. Felicitaciones por esto a quienes más ayudan a seguir por esta senda de la razón: al Fiscal, por estar rodeado de un equipo infalible, como lo es el liderado por el gran científico colombiano Armando Martí y su equipo de asesores: Mauricio Puerta y el Indio Amazónico[1]; al Ministro de Educación, y al Ministro de Cultura

Y para terminar, una recomendación. Dado que los “positivos” no influyen en el ascenso de altos oficiales, como se infiere por las palabras del Ministro de Injusticia, valdría preguntarse cuál es el criterio para hacer las promociones. Y si esto es así, valdría la pena preguntarse para qué querrían los militares, en el remoto e improbable caso de que la primera hipótesis sea la correcta, hacer montajes de atentados terroristas. Para tener algunas luces en el asunto, les recomiendo la película “V de venganza”, escrita por Andy y Larry Wachowsky, los mismos de “The Matrix”. Cualquier parecido con la realidad será pura, absoluta, sorprendente e inconcebible coincidencia, puesto que no hay pruebas de que sea de otro modo.


P.S. Parece que ya han rodado cabezas por el escándalo del acesor científico Martí en la Fiscalía. Parece que botaron al vice-fiscal. Bueno, se movieron rápido... pero, ¡un momento! ¿No fue el vice-fiscal quien aceptó ante el Congreso que sí había pruebas del montaje de los atentados terroristas en Bogotá? Ups, a lo mejor fue el brujo el que le contó...

[1] Este comentario es patrocinado por la Faculty of Astrological Studies, London, donde Mauricio Puerta estudió, así como por la Aerocivil, que agradece a Martí el haber localizado la aeronave donde viajaba el Ex ministro Londoño. Menos mal no falleció en la sala de emergencias de una EPS -de las que él mismo ayudó a crear- luego del accidente, dado que su caso se consideraría una “prioritaria” y no una verdadera emergencia...

lunes, junio 18, 2007

La Banda Sonora de mi vida

La mujer, Marion, rubia, atractiva, se baña en una ducha antigua, de esas con una vieja cortina de plástico sobre la que se puede adivinar el limo de la humedad escurriendo verdoso sobre su superficie. La puerta del baño se abre mientras el agua baja por el esbelto cuerpo de Janet mientras se adivina la figura de quien ha entrado, un hombre corpulento que sin previo aviso corre la cortina dejando ver su mano en alto con un filoso puñal. Hay una breve lucha, y el cuerpo muriendo empieza a deslizarse por las baldosas mientras se ve la sangre caer. Al final Marion se agarra desesperada y arranca la cortina, que hace sonar los ganchos al estrellarse contra el suelo. La mezcla de agua y sangre se dirige hacia el desagüe en un sonoro remolino negro que se confunde con la pupila de la protagonista, quien yace inerte sobre el suelo, arropada con el visillo que acaba de descuajar.


La protagonista de Psicosis acaba de ser asesinada, pasada la primera media hora del filme. Y lo que hace más impresionante la escena es, sin duda, la música incidental de Bernard Herrman: unas cuerdas que insistentemente repiten el leitmotiv de la cinta mediante Sforzandos que van de notas agudas a graves. Cuando todo ha sido consumado los violines hacen las frecuencias más graves que su registro permite. Profundas, calmadas después de la tormenta, nos corroboran que todo ha terminado. Es quizás, una de las composiciones musicales mejor interpretadas por la imagen. Es una técnica muy vieja: las melodías que van de agudo a grave significan descenso, de carácter moral, algo malo, bajo, ruin. Como este asesinato, donde el descenso de la sangre coincide con la música.
Creo que hoy en día casi todos hemos sido marcados por alguna canción en algún momento. Y no me refiero sólo a ese momento en el cual besamos por primera vez a la chica que nos gustaba mientras sonaba "Te Amo" de Franco de Vita (Sí, malditos 80's), sino a esa vez en la cual tuvimos que quedarnos callados oyendo con atención los acordes de esa pieza porque no habíamos escuchado nunca antes algo como eso, o porque la letra nos impresionó al describir descaradamente eso que estábamos viviendo.
He aquí algunos de estos momentos de película (si hicieran, como seguramente sé que va a pasar, una película sobre mi grandiosa vida, estos serían los cortos que pasarían en los Premios de la Academia al momento de nominar el filme a "mejor guión":
  • Tocata y Fuga en Re menor: La escuché por primera vez siendo muy niño como cortina en un programa de dibujos animados llamado “Érase una vez… el Hombre”. Mientras iniciaba el programa, sonaba la fuga: un conjunto de tres o cuatro voces haciendo una secuencia descendente a toda velocidad que se perseguían a medida que los dibujitos se iban transformando, desde la Gran Explosión, hasta que el ser humano llegaba al espacio. Jamás he dejado de oír Bach desde entonces, y la polifónía (esa carrera entre diferentes voces) sigue siendo un rasgo de mi música preferida...
  • Escalera al Cielo, de Led Zeppelín. Mi hermano la escuchaba a todo volumen en sus noches de juerga adolescente. Una madrugada me desperté por el sonido del equipo. La suave melodía hizo que me parara hipnotizado; como el gato que es atraído por una nube de aroma con forma de mano desde su cama a la cocina en los dibujos animados, me llamó la atención el solo de flauta (realmente eran teclados) del comienzo. Bajé a la sala y miré con detenimiento el disco, editado por Philips Colombia, donde se veía el nombre de la canción : "StairWaz to Heaven" (El error ortográfico salió así en el disco). Fue la primera melodía que saqué "a oído" con mi instrumento. Posteriormente, años más tarde, mi vecino organizó un concierto de rock en su garaje. Este chico me golpeaba cuando pequeño con su primo (el típico Mongo, grande y bobo que se aprovecha de los más pequeños) así que yo no me llevaba bien con él. Era de la "pandilla" enemiga, por decirlo así. De pronto alguien, por su puesto, no él, tocó en la guitarra eléctrica el primer arpegio de esta canción mientras probaban el sonido. Me detuve, paralizado mientras una corriente eléctrica recorría mi espina dorsal. ¡Alguien Podía tocar esa canción en la guitarra! A partir de ese momento supe que iba a ser guitarrista.
Todavía hacen falta más escenas de película, y, por supuesto más canciones. Propongo entonces que los lectores hagan lo mismo: que describan cómo se sintieron la primera vez que escucharon esa canción o pieza musical que determinó sus vidas.

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Los laberintos - Reflexiones sobre la filosofía de la periferia por Alfonso Cabanzo se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.