miércoles, mayo 05, 2010

La secta mockusiana

El Divino Mockus en una aparición



Alejandro Reyes Posada escribe un artículo de opinión en El Tiempo sobre los riesgos de elegir a Mockus. De acuerdo con él, el partido verde se está convirtiendo en una secta: En las sectas hay un líder, un “santón carismático”; un estrecho círculo de adoradores, una doctrina con valores admirables, una exigencia de comportamientos altruistas para sus miembros y el desprecio moral de quienes queden por fuera de ella. Lo mismo habría en el partido de Mockus: su candidato es carismático y “santón”, hay seguidores, se predican valores admirables, y supuestamente se “desprecia” a quien no esté en la secta. Afirma que los verdes se comportan igual que los uribistas: quién no está con Mockus está contra él, así como quien no está con Uribe está contra él. Dado que la tesis verde es el respeto por la vida y por los recursos públicos, Reyes asume que los mockusianos tachan de criminales y corruptos a quienes no están con ellos. Finalmente la propuesta verde olvida según él los logros de Uribe en cuanto a seguridad. Cada una de estas posturas está errada, cuando no es totalmente falsa y maledicente. Veamos uno de los argumentos, revisemos sus premisas y luego revisemos si éstas apoyan su conclusión.


Tachar al partido verde de secta es injurioso y falso. En primer lugar, porque si bien Mockus es carismático, está lejos de ser un “santón” (palabra definida como santurrón, beato e hipócrita). No predica, sino que más bien propone. Tampoco tiene “seguidores incondicionales”, puesto que el público de Mockus se caracteriza en su mayoría por individuos que cuestionan, que escuchan sus argumentos, y que, como en mi caso, lo consideramos la mejor opción posible en esta coyuntura. No el mejor, ni el mesías que salvará a Colombia. Es a lo sumo un símbolo de lo que nos gustaría llegar a ser, aun si ni él ni nadie raya en la perfección que le endilgan (y que nunca he oído a él afirmar de sí mismo). La predicación de valores admirables quizás sea cierta: la legalidad, el respeto por la vida, por la máxima “el fin no justifica los medios”, que son a todas luces principios loables, no es propia sólo de las sectas. Pero más que eso, son principios cuya violación, entre otras cosas, son los causantes de la mayoría de los problemas del país: el robo de recursos públicos, y el irrespeto por la vida. El saqueo del presupuesto en la construcción de una carretera, en los hospitales, la evasión de impuestos por parte de grupos como el Santo Domingo, etc., tiene repercusiones en la vida de las personas comunes. La muerte, que es causada no sólo por guerrilleros y paramilitares, sino por taxistas que atacan con cruceta a quien le reclama por el alto cobro de una carrera, o por un niño que hace conejo por no tener subsidio de transporte, es un lamentable recuerdo de nuestra condición de poscolonia. Por otro lado “el fin justifica los medios” es una máxima anti ética que permite a cada colombiano hacer lo que le venga en gana siempre que considere que su fin egoísta es loable. Así que en modo alguno el Partido Verde se comporta como una secta. Pero aun suponiendo que este movimiento tenga las mismas características que una secta, no se sigue de ahí que de hecho lo sea. En efecto, es cierto que toda secta tiene un líder y el Partido Verde también tiene un líder. No es lógico pensar que éste es una secta, como no es lógico decir que el Banco de la República es una secta porque tiene un líder. Es igual de absurdo que decir que los hombres son humanos, las mujeres son humanos, y que por compartir estas características las mujeres son hombres. Lo importante aquí no es qué tienen de similar el movimiento de Mockus, los evangélicos y los seguidores de Charles Manson, sino más bien qué es lo que hace diferente a aquél movimiento de estas sectas. Y una diferencia fundamental es la apelación a la razón para sopesar sus propuestas políticas. La misma razón que me permite descubrir la falacia tras el razonamiento del señor Reyes. Pero este “periodista” va un poco más allá. Afirma, en la página editorial del diario más leído en Colombia, que la vocación de las sectas es crecer hasta abarcar la sociedad y transformarla, y que el conflicto final se resuelve con la disolución de la secta por la sociedad o la absorción de ésta por la secta. Dado que no queremos que la sociedad se disuelva por una secta, y dado que el Partido Verde es, según su estúpido razonamiento, una secta, se puede inferir de su texto que tendremos que “disolverlo”. Sería interesante ver cómo pretende Reyes disolver el partido: ¿inventando vínculos entre éste y las FARC? ¿Inventando infidelidades sentimentales de Mockus? ¿Creando falsas ONG donde se le vincule con los paras, los narcos, con Regina 11 y con Voldemort? Sólo espero que los mismos lectores que cayeron ante los engaños del DAS no crean en la campaña de desprestigio que, ya se ve, iniciaron contra el Partido Verde, y espero que nuestra trágica hisotria, nuestro trágico presente, no se repita en Mockus por cuenta de estos comentarios malintencionados de los columnistas de El Tiempo.

domingo, abril 04, 2010

Crónica de unas lecturas trágicas

Mis libros trágicos son aquellos que inicio, y por azares del destino nunca termino. O que estoy releyendo y terminan siempre en las manos equivocadas, pues de ser las correctas estarían ahora en las mías. La insoportable levedad del ser es uno de ellos. Siempre termino regalándolo a alguien que parece especial, con quien supongo tendré una larga relación de esas que terminan con una visita en la sala y un vaso de vino antes de morir. Y jamás las vuelvo a ver. Con Héctor Abad Faciolince me sucede algo similar: sus libros se me desaparecen. Los inicio, y en un instante han desaparecido. Robados, olvidados en la casa de alguien semejante al triángulo de las Bermudas… Así que sólo conozco dos de sus obras: El olvido que seremos y ahora, Traiciones de la memoria. El primero es la novedosa narración de la novela a través de los ojos de la víctima. Un giro paradigmático ante la avalancha de historias donde los malos -los paras, los guerrillos, los políticos, los narcos, los sicarios- son presentados como los buenos, como los héroes por quienes el público hace fuerza para que coronen sus fechorías. Acaso porque ese público hace parte también de la recua de delincuentes que pustula este país. El segundo reconstruye la investigación que revela la autoría Borgiana del poema El olvido que seremos de Jorge Luis Borges. No se llama así, se llama Aquí. Hoy, pero semejante esperpento de nombre sólo es digno de muchos de los insufribles poemas del argentino, no de este en particular. Y cómo no, el libro es una reconstrucción de los recuerdos, semejante, pero menos enciclopédico, al La misteriosa llama de la reina Loana, de Eco. Tan esencialmente idénticos que hasta ilustraciones tienen de los documentos a partir de los cuales se hace la reconstrucción de la historia de un país leproso de violencia. Pero de una diferencia abismal, acaso porque el uno es el mío y lo siento, y el otro es uno ajeno. El libro de Abad no es una gran obra maestra; yo habría esperado más, lo habría dejado madurar, llenaría los huecos, ahondaría los detalles, ficcionaría las casualidades e inundaría con más prosa los recovecos que hurgó Abad para probar sin duda, la autoría borgiana de los versos. Habría pintado a María Kodama como la Yoko de Lennon, perversa, obstaculizando la verdad para no revelar la torpeza académica que le impidió ver lo evidente. A Tenorio lo habría retratado, à lo Dickens, como un poeta grotesco… en fin, las críticas generalmente se reducen a “yo, que no fui capaz de escribirlo, habría escrito tu libro así y asá”. Todo para decir que el último texto de Abad es, si no una grande, sí una pequeña obra maestra, una joya.

sábado, marzo 13, 2010

¿Por qué y cómo universalizar la salud en Colombia?

La universalización es un concepto muy sencillo: si hay plata para matar guerrilleros, hay plata para sanar colombianos. ¿Dónde está ese dinero? Los eventos de los últimos días han mostrado que gran parte del presupuesto se queda pagando la burocracia de las EPS, o en los bolsillos de las empresas. La multa de Súper salud a Saludcoop: $627.000 millones por concepto de cuotas moderadoras, aportes parafiscales, descuentos de nuestros sueldos, etc., fueron a parar en otros negocios diferentes a la atención en salud. Si tenemos en cuenta que la deuda de Bogotá para con las EPS es de $350.000 millones, tenemos aquí un importante ingreso para subsanar tal déficit. Así pues, lo que pagamos sí genera suficiente ganancia para estos empresarios de la salud. Es de suponer que otras entidades habrán hecho lo mismo o fraudes similares, y que por tanto tendrán que devolver todo ese dinero mal usado. En resumen, plata hay. Pero quizás no alcance, ¿de dónde más la sacaremos? Es hora de que Colombia, representada por su Congreso, elegido mañana, penalize la evasión de impuestos. Las gabelas tributarias con las que Uribe ayuda a los grandes empresarios mientras los pequeños sufren para pagar aportes en salud y pensión. Para nadie es un secreto que la tan mentada “inversión extranjera” no genera más empleo, y sí condiciones laborales paupérrimas y persecución para los colombianos que exigen un cambio en dicha situación. Así mismo la reforma laboral de Uribe no produjo un solo puesto estable de trabajo. De manera que los “beneficios” tributarios no se están traduciendo en más y mejor empleo, ni en mejor calidad de vida para los colombianos. Hay pues, que acabarlas. También sabemos de las grandes empresas evaden: Bavaria evadió us$1000 millones disfrazando su venta como una fusión; Alpina está constituida como empresa en Panamá, un paraíso fiscal que le evita pagar al país millones de dólares en impuestos; sabemos que se usan testaferros para poner grandes propiedades a nombre de otros y reducir así el impuesto de renta. Este delito produce una muerte más grande que la de la guerrilla y los paras: la muerte lenta por hambre, desnutrición, mala salud, falta de educación y por tanto de oportunidades. La evasión de impuestos, por tanto, debe considerarse uno de los peores crímenes, y debe pagarse con la cárcel, como el secuestro, la rebelión armada y el paramilitarismo. pagar el 95% de impuestos es ilegal, aunque sería medianamente aceptable; pagar sólo el 20%, es un crimen gravísimo. Y es un crimen, además, porque de ese 20% pagado, los políticos se roban una cantidad para financiar sus corruptas campañas, convirtiendo esto en un círculo vicioso del cual no podremos escapar a menos que estemos todos los ciudadanos encima de ellos realizando una labor fiscalizadora, exigiendo lo que por derecho nos corresponde, y cumpliendo nuestros deberes constitucionales de participación democrática. Así pues, no es cierto que no haya para pagar la salud de todos los colombianos. Sí la hay, pero termina donde no debe. La reestructuración de hospitales, que aunque no “se cerraron”, según Uribe, si despidió a 250.000 médicos debe echarse para atrás. Hay que reabrir, y dotar a los hospitales públicos de los medios necesarios para tratar las enfermedades que nos aquejan, pero también para prevenirlas. Una población sana es una población apta para trabajar, para producir, para engrandecer el país. Una población enferma es la ruina.

Mañana sabremos qué medidas tomar con respecto a los decretos. Primero, seguramente quedarán muchos criminales (literalmente) del PIN, del ADN, de la U, de Alas y demás. Hay que tomar acciones concretas: exigir investigaciones, demandar. Con eso se pierde parte de la Coalición que apoya a los uribistas, defensores de los decretos de emergencia social. Sabiendo quiénes quedan en contra de estos decretos, podemos exigir la reforma al sistema de Salud: Universalización, como antes de la ley 100.

domingo, febrero 07, 2010

De políticos y Politiqueros

Dice la Wikipedia que la política, del griego πολιτικος (pronunciación figurada: politikós, «ciudadano», «civil», «relativo al ordenamiento de la ciudad»), es la actividad humana que tiende a gobernar o dirigir la acción del estado en beneficio de la sociedad. Es decir, cuando la comunidad busca el beneficio de la sociedad entera, está haciendo política. Lo demás es demagogia, cuando se busca beneficiar sólo a los pobres. O bien es oligarquía, cuando se busca beneficiar a un grupo de privilegiados. También puede ser tiranía, cuando se busca beneficiar a un solo miembro de la sociedad. Política y democracia, para los griegos, iban de la mano. En la actualidad en concepto se ha desvirtuado: por “políticos” se entiende un grupo de individuos que buscan su propio bienestar, a costa de los ciudadanos. Pero ateniéndonos a la definición clásica, dado que, por ejemplo, nosotros luchamos por el derecho a la salud y la salud nos beneficia a todos, estamos haciendo política, no politiquería. Salimos a marchar, dejamos de lado muchas actividades que nos benefician como individuos, para luchar por un ideal común: la salud. De esta forma debemos comprometernos más políticamente: no debemos elegir a aquellos representantes que sabemos que traicionarán esta petición, por lo demás justa y constitucional. No podemos ser más un tumulto de gente que elije despreocupadamente a los senadores, representantes, alcaldes, presidentes, sin saber si realmente están comprometidos con la defensa de los intereses de todos. Y hablo de todos: ricos, pobres, clase media, enfermos, sanos, blancos, negros, etc. Si, por ejemplo, un candidato afirma: “sólo los ricos pagarán salud” está siendo demagógico. Aun en países donde la salud es gratis, todos pagan los impuestos que la financian. De acuerdo a sus posibilidades, el Estado mismo devuelve después el dinero pagado por impuestos. Si alguien pone impuestos sólo a los pobres, está siendo “reaccionario”, pues se comporta como la clase aristocrática medieval, que obligaba a los campesinos a pagar con impuestos los lujos de la nobleza, mientras que estos y la Iglesia no pagaban un peso y si derrochaban sin medirse. Este hecho, como “daqto curioso” desencadenó la Revolución Francesa en 1789. Los impuestos a la clase media también son de este tipo: busca acabarla, y llevarnos a todos a la pobreza; en lugar de luchar para que más pobres mejoren su calidad de vida, desmejoran la calidad de vida de los que han logrado ascender en la escala social. Así pues, debemos ser conscientes de nuestra fuerza política, de que luchamos por el bienestar de todos, aun a pesar de que nos han enseñado que deberíamos estar rascándonos la barriga mientras vemos RCN. Hace unos minutos una candidata al congreso, Claudia Patricia Hurtado Lasso, dejó un mensaje en el grupo. Todos reaccionaron: que era del partido gobiernista “Alas, equipo Colombia”, que Araujo, su creador, estaba siendo investigado por paramilitarismo, que era oportunista… se asustó y borró su participación. Ese simple hecho, muestra cómo deben estar asustados lo politiqueros, pues los verdaderos políticos somos nosotros, cuando ven el crecimiento exponencial de este grupo faltando apenas un mes para las elecciones del congreso. Tenemos el poder de decidir quiénes van a estar sentados en el Senado y en la Cámara. No debemos dejar que suban aquellos que están en contra de nuestros intereses: salud, educación, vivienda y trabajo. No debemos elegir a aquellos patrocinados por grupos económicos que han demostrado una y otra vez estar en contra de nosotros, y a favor de sus intereses: los bancos, las EPS, los latifundistas y ganaderos, las multinacionales que han patrocinado la explotación de trabajadores colombianos y el desmejoramiento de nuestras condiciones laborales. De acuerdo con los último acontecimientos, los partidos gobiernistas llevan la peor parte: la U, Cambio Radical, Alas Equipo Colombia, Primero Colombia, tienen desde sus creadores y directivos investigados por paramilitarismo, y por cohecho para aprobar la primera reelección. pero no basta sabes estos nombres. Debemos saber qué han hecho ellos, qué proyectos contra nosotros apoyaron, no lo que prometen. Mi propuesta es simple: cada uno de nosotros puede buscar el pasado de uno sólo candidato en la página http://www.elecciones.com.co/, y ver si es investigado por algo, que proyectos aprobó, etc. Si somos 200.000 miembros de este grupo, y cada uno busca uno sólo, tendremos 200.000 datos para saber a qué atenernos. Esto es política, no simplemente insultar o decir “no voten por este o por aquel”.

domingo, enero 31, 2010

Manipulación de los medios II.

La reforma a la salud es impopular: afecta a los usuarios y a los médicos, y favorece a las corporaciones poderosas, como Saludcoop, la empresa número 18 en el listado de empresas con grandes ganancias económicas. De nuevo, el “Robin Hood gobiernista”: roba a los pobres para darle a los ricos. ¿Cómo enderezar este golpe a la imagen del Ejecutivo? Presentando, como dije antes, la reforma como atacando intereses de grupos económicos (tabacaleras, cervecerías, casinos). “Hay muchos críticos con intereses económicos”, titula El Espectador un artículo en el cual Diego Palacio defiende la reforma:

Veo tres tipos de críticos. Primero, aquellos que tienen algunas preocupaciones sinceras y a los que no hemos podido explicarles el alcance de las medidas. Pero hay dos críticos adicionales. Unos son los críticos por intereses económicos porque van a ser golpeados o controlados. Los laboratorios médicos están preocupados, al igual que la industria tabacalera y cervecera. Hay otros, que son críticos políticos. Por ejemplo, no puedo entender que los mismos que alabaron la sentencia de la Corte ahora digan que el Gobierno está loco. Me extrañó que la senadora Cecilia López dijera que si ella recibía el mismo plan del conductor pensaría en dejar de cotizar”.

El gobierno ha entorpecido las explicaciones: no hay difusión suficiente de los decretos, y fueron publicados como imágenes (archivo de imagen en PDF) lo que dificulta cortar y pegar los pasajes problemáticos. Por otro lado, presenta el movimiento de protesta como un intento político de atacar a Uribe. Esto hace que los partidarios del gobierno, aun sin entender la gravedad de las medidas, las apoyen por solidaridad ideológica con otras medidas del Ejecutivo. Por otro lado, en otro artículo en El Tiempo, se afirma 'Copago será para la clase alta, no para los estratos bajos', dice el Gobierno.

Esta afirmación es absurda y demagógica. La clase alta colombiana tiene medicina prepagada. No deberá hacer “copagos”, y en caso de hacerlo, y siguiendo la lógica de este sistema, ¡es injusto que las EPS les ayuden a pagar cuentas siendo de clase alta! Por supuesto, lo ideal es que un sistema universal de salud atienda a ricos y pobres por igual, y que se cobren más impuestos, que financien esto, a los que puedan pagarlos; esto sin pasar a pignorar pensiones, ni obligar a nadie a hacer préstamos. Finalmente, para “contentar” a la rama médica, se publican unos “borradores” de reglamentación donde se dice:

ARTÍCULO 1º. Los estándares adoptados de que tratan el parágrafo 1 del artículo 26 de la ley 1164 de 2007, adicionado por el artículo 23 del Decreto 131 de 2010, serán de obligatorio cumplimiento únicamente cuando la Academia Nacional de Medicina y la Asociación Colombiana de Sociedades Científicas en el caso de los médicos y la Federación Odontológica Colombiana en el caso de los odontólogos, en ejercicio de su autonomía, así lo definan.

ARTÍCULO 2º. Para efectos de la aplicación de la sanción contenida en el literal e) del artículo 83 de las Ley 23 de 1981 y 79 de la Ley 35 de 1989, deberán configurarse los dos supuestos que darían lugar a la misma, estos son apartarse sin justificación aceptable de una recomendación incluida en un estándar obligatorio en los términos que se definen en el artículo primero del presente Decreto y que tal situación ocasione un daño económico al Sistema General de Seguridad Social en Salud. La inexistencia de uno de los supuestos no dará lugar a la responsabilidad ético disciplinaria ni a la imposición de la multa.

La diferencia entre estos borradores y los decretos es abismal: primero, son eso, borradores. Segundo, se publican en Word, lo que hace fácil su difusión, a diferencia de los primeros. Con esto, los defensores de la reforma tienen “argumentos” para demostrar que no son malas, y que las objeciones de los gremios médicos son “infundadas”. Nótese que para escribir este texto, he tenido que tomarme la molestia de transcribir del archivo de PDF los decretos, mientras que sólo corté y pegué los borradores. Es una asimetría que, repito, tiene como fin evitar la lectura de aquellos.

Los decretos de la emergencia social 2010 son absolutamente claros y diáfanos en sus disposiciones: de redefine el POS, dejando amparados solamente lo que llaman “procedimientos de baja complejidad”, es decir, enfermedades que no se tratan mediante costosos tratamientos. Todo aquello que queda fuera del POS, se llama ahora “prestaciones excepcionales en salud”, y al ser de media y alta complejidad, un “comité técnico” debe determinar si será o no tratada por la EPS. De serlo, el usuario, afiliado y demás, tendrá que pagar. ¿Cómo? Dejemos que el decreto 128 lo indique:

Artículo 15°- CAPACIDAD DE PAGO. La autorización de prestaciones excepcionales en salud que serán COFINANCIADAS por FONPRES procederá previa verificación de la CAPACIDAD REAL DE PAGO del afiliado, a partir de la cual se determinará si el solicitante O GRUPO FAMILIAR pueden costearlo en su totalidad, o la proporción que puedan asumirlo, teniendo en cuenta su nivel de ingreso y/o su capacidad patrimonial, entre otros criterios. ARTÍCULO 16°.- Facilidades de pago. El gobierno nacional reglamentará esquemas de financiación que puedan ser desarrollados e implementados por las entidades del sector financiero, cooperativo y cajas de compensación proporcionando a los afiliados al Sistema General de Seguridad social acceso a líneas de crédito que les permitan financiar las pretensiones excepcionales en salud, en lo que a ellos corresponda. Para cubrir las obligaciones derivadas de las prestaciones excepcionales en salud los afiliados también podrán utilizar parcial o totalmente el saldo sin comprometer, que mantengan en su cuenta individual de Cesantías, ya sea de manera directa o mediante su pignoración. Igualmente y para el mismo efecto, podrán disponer de los saldos acumulados en fondos o programas de pensiones voluntarias sin que pierdan los beneficios tributarios que la ley les reconoce.

En resumen: se pagará con el patrimonio que posea el enfermo o su familia, con sus cesantías y pensiones, y en caso de no pode hacer esto, con un crédito que “amablemente” le darán los bancos. No dejemos que el gobierno siga diciendo que la reforma consiste en “gravar con impuestos” para financiar la salud. La verdadera concertación consiste en eliminar los copagos, y continuar gravando a las grandes empresas.

viernes, enero 29, 2010

Emergencia Antisocial


El movimiento de rechazo a los decretos dictados durante la Emergencia Social en Colombia es poco menos que escalofriantes. El decreto 128 afirma que las personas afiliadas a las Entidades Prestadoras de Salud deben pagar con su patrimonio, o en caso de no tener suficiente, deben conseguir un préstamo de alguna entidad financiera. El decreto 131 afirma que si los médicos se salen de estos parámetros los multarían con 5 millones a 25 millones de pesos aproximadamente (U$ 2500 - U$ 12500). De manera arbitrara se quitan las tutelas, único mecanismo que ha dado algo de justicia social, pues obliga a las EPS a pagar tratamientos fuera del POS. Además, los decretos parecen redefinir el plan obligatorio de salud (POS), que pasa a estar integrado sólo por tratamientos médicos “de baja complejidad”. Es decir, ciertos tipos de cáncer, enfermedades respiratorias crónicas, diabetes, sordera, etc., al ser de alta o media complejidad, pasarían a ser “prestaciones excepcionales” en salud. Los tratamientos que no tengan base científica o que sean “experimentales”, tampoco serán cobijados por el POS. Por supuesto, cada entidad tendrá un comité técnico encargado de determinar cuándo un procedimiento es o no científico o experimental. El temor, fundado, de los colombianos de clase media, radica en el hecho de que tendrán que pagar, además del descuento de ley que sale directamente de su sueldo cuando se enfermen gravemente, deberán quedar (más) endeudados, y en la quiebra. El temor de los pobres es que no tendrán cómo pagar. El de los médicos consiste en la pérdida de su autonomía: no podrán formular drogas por fuera del POS. Este sistema así reformado es tremendamente similar al de los Estados Unidos, que Barak Obama está tratando de reformar. Si se mantiene, no tardaremos en ver más problemas de los que hay ahora con la ley 100 de 1993 (cuyo ponente ante el congreso fue Álvaro Uribe). Veremos más filas de gente en las salas de emergencias, sin poder ser atendidas debido a que no cotizan, y más gente endeudada y embargada por los bancos, quienes “amablemente” les prestaron para pagar, por ejemplo, un tratamiento de cáncer cervical. El documental de Michael MooreSicko, revela de dónde surgió esta idea en el país del norte: las grabaciones del Watergate –ordenadas para espiar a la oposición, pero que se volvieron contra él, revelan el momento histórico en que se le propone la idea a este presidente republicano: El 17 de febrero de 1971, a las 5: 23 p.m., se mantiene la siguiente conversación entre el asesor Ehrlichman y el presidente de Estados Unidos, Richard Nixon:

Ehrlichman: Hemos limitado los problemas del vicepresidente en este asunto a una cosa, y esa es si debemos incluir a estas organizaciones de mantenimiento de la salud.

Nixon: Déjame preguntarte, tu sabes que no sé mucho sobre estos malditos programas de salud.

Ehrlichman: Esta es una empresa privada.

Nixon: Bien, eso me gusta.

Ehrlichman: Edgar Kaiser está usando su negocio “Permanente” para beneficio, y la razón por la que lo puede hacer, y me entrevisté con Edgar Kaiser y me dijo sobre esto, y me pareció algo profundo, es que todas sus iniciativas van hacia dar menos cuidados médicos, porque entre menos cuidado médico ofrezcan, más dinero ganan…

Nixon: ¡Magnífico!

Ehrlichman: … y los incentivos van de manera correcta.

Nixon: Nada mal.

Al día siguiente, el 18 de febrero de 1971, el presidente hace la siguiente declaración:

“Estoy proponiendo hoy una nueva estrategia nacional de salud. El propósito de este programa es simplemente este: quiero que EEUU tenga el mejor sistema de salud en el mundo. Y quiero que cada estadounidense pueda recibir ese cuidado cuando lo necesite” (Sicko, minuto 30 del documental).

Ahora bien, las comparaciones son odiosas. Pero no estoy insinuando que nuestro presidente Uribe se parezca a Nixon. No insinúo que tenga asesores con extraños y oscuros vínculos, ni que en su gobierno haya iniciado proyectos para favorecer a la empresa privada en detrimento de los ciudadanos, y mucho menos insinúo que es posible que haya tramado un plan para espiar a la oposición, ni a la rama judicial. No lo insinúo, lo afirmo con vehemencia.



Y si vemos las declaraciones del ministro de salud, que venden la nueva reforma como una manera de darle cobertura en salud a todos los colombianos, no puedo sino imaginarme que la conversación del día anterior fue como la que acabo de transcribir, solo que cambiando el nombre “Permanente” por Coopsalud, y el de Kaiser por Palacino:

“El Ministerio de la Protección asegura que los decretos de la emergencia social permitirán que todos los colombianos puedan acceder de manera equitativa y suficiente a todos los servicios de salud que necesiten, al tiempo que racionalizarán el manejo de los recursos del sistema” El Tiempo.

Recordemos que Palacino, investigado por la DIAN y la la Superintendencia de Salud, convirtió la salud, amparado en la ley 100, en un negocio que deja miles de ganancia, e implementó el sistema de empresarial llamado “integración vertical” (el que usan las petroleras) en el sistema de clínicas y hospitales de Colombia. En síntesis, estos decretos destrozarán la salud y el bolsillo del pueblo colombiano, mientras los de siempre saldrán beneficiados. Esperemos que el grito del 6 de febrero en la Paza de Bolívar sea “universalización del servicio de salud”, como era antes de la ley 100 de 1993.

P.S. Los colombianos de bien están convencidos de que los nuevos decretos mejorarán la salud. El 57% afirma esto en una encuesta de CM&. Por favor, voten por el NO, pues ya sabemos que las encuestas en este país tienen efecto de bola de nieve: en unas horas todo el mundo pensará que los decretos son maravillosos, y que los organizadores de la marcha somos terroristas.

martes, diciembre 22, 2009

A New Hope!

Quedan nueve días para que acabe la primera década del nuevo milenio. El lado oscuro de la fuerza se ha tomado la vieja República y ha instaurado el Imperio. Pero las fuerzas rebeldes han dado un duro golpe, y la Estrella de la muerte ha desaparecido: Joe McElderry ha perdido la batalla por llegar al número uno de las listas navideñas en Londres. Este Teen Idol fabricado por el Factor X británico, cuyo emperador no es otro que el impotable Simon Cowell, la copia original de nuestro zátrapa del pop criollo, e igualmente poco talentoso José Gaviria, ha quedado de segundo. Aquél inglés se jactaba de poder definir las tendencias del mercado. En una época donde, gracias a Internet, la posibilidad de escuchar lo que queramos cuando queramos parecía ser la regla, el señor se inventa un programa de TV realidad que ha servido para volver estrellas de la música a cualquiera. Pero los consumidores se rebelaron, y pusieron como número uno a una vieja canción de Rage Againts The Machine: "Killing in the name". Todos recordamos su letra: "And now you do what they told you" (ahora haces lo que ellos te dicen). Y por supuesto, el verso final: FUCK YOU! I WON'T DO WHAT YOU TELL ME! (Jódanse, no quiero hacer lo que me dicen). La estrella del pop malo ha desaparecido. Una nueva esperanza para los receptores de la basura que producen los mass media... y aquí estamos a punto de cambiar eso también...
Espero que disfruten esta hermosa canción navideña.

lunes, diciembre 07, 2009

El próximo siglo colombiano I

Dentro de la literatura colombiana sólo conozco una utopía: ese paraíso descrito en Cien años de soledad, donde en Macondo todas las casas eran iguales y todas recibían exactamente la misma cantidad de sol. Se tenía la misma posibilidad de acceder al agua, y en los albores de esa civilización maravillosa no había muertos. Es, no obstante, una utopía que mira con nostalgia hacia un pasado remoto, primordial, que se perdió con la caída, con el pecado original de la violencia, de la conquista, o por cualquier otro de los miles de motivos que usamos para rechazar nuestra culpa en la situación actual. En lo personal, mi país, creo, nunca ha sido un Edén. Quizás había, antes de la llegada de los españoles, una organización social fuerte, hacíamos parte (en el sur) de un imperio fuerte como el Inca, teníamos acueductos al norte, como lo atestigua el Tayrona, pero en esencia la idea de un pasado remoto y perfecto es, ante todo, mítica, ya sea aquí, o ya sea en Europa. Por más que los posmodernos afirmen que todo tiempo pasado fue mejor, que la ciencia nos ha traído bombas de hidrógeno, nadie puede negar que el mundo está mejor ahora que antes. Los mismos filósofos que niegan estos hechos palpables viven ahora gracias a los antibióticos inventados por la ciencia maligna, y no murieron de viruela gracias a la vacuna que marcó sus brazos con esa cicatriz que nos distingue de los marcianos. Ese mismo brazo marcado mueve el ratón que le permite entrar en su PC y escribir un artículo contra la modernidad. En mi país tenemos, como siempre, visiones encontradas sobre el progreso. Ahora se acaba la primera década del nuevo siglo, y desafortunadamente mi país sigue siendo uno de los últimos en la cola del desarrollo. Ahora queremos creer que este concepto es un invento más de las potencias hegemónicas, que no necesitamos un desarrollismo, aquí no nos quejamos de la situación del país, que como vamos, vamos bien y mejorando. Pero no es cierto. Los indicadores nos muestran un pueblo hambriento, desnutrido, ignorante y desigual. Una sociedad que debe mentir para sobrevivir, una élite cada vez más enquistada en el poder, un pueblo cada vez más ignorante y auto engañado. En esta década nos situamos, como hace cien años, en un proyecto de derecha, conservador, reaccionario, como siempre en oposición al resto de Latinoamérica. Mientras en el siglo XX las revoluciones burguesas, desde México hasta Argentina nos inundaban, nosotros padecíamos la regeneración, la hegemonía conservadora, los frentes nacionales y dictaduras que mantienen intacta la constitución de 1886, nociva para el desarrollo. Pero curiosamente los países que las hicieron son ahora más igualitarios que nosotros mismos, y tienen una mayor calidad de vida, a pesar de los golpes económicos. Así pues, a pesar de todo el discurso conservador, lo cierto es que el centralismo, el presidencialismo, la religión católica, y otras medidas defendidas a lo largo del siglo pasado en Colombia no han dado frutos. Tampoco el rezar por la paz. ¿Por qué seguimos insistiendo? Ahora, de nuevo, seguimos en contravía: todo el continente regido por una izquierda ideológica, y nosotros de nuevo apostándole a la derecha. Todos apostando a un proyecto de unión latinoamericana (imposible en un contexto de derecha aliada de Estados Unidos), y nosotros por el contrario, aislándonos más. Es posible que nuestros próximos cien años sean tan desastrosos como los pasados a cuenta de este proyecto retardatario. Estaremos, de nuevo, a la par de los países más rezagados del continente, que entre otras cosas ya empiezan a despertar, y que seguramente nos dejarán atrás. Propongo, entonces, que nos sentemos a pensar en una utopía colombiana para el próximo siglo.

domingo, agosto 03, 2008

Hace tanto...

... que no escribo una palabra. Quizás más de una semana. Si, aunque no escriba aquí, escribo en otros lados. Y ahora no lo hago. A pesar de tantas cosas que faltan por decir... acaso porque las últimas cosas que dije me han traído tantos problemas, aunque fuesen verdad. O quizás por eso mismo, porque eran verdad. Amamos las consecuencias positivas de la verdad y detestamos las negativas. No amamos la verdad en sí misma. Cuando la contemplamos somos incapaces de soportar su mirada, y debemos, como Edipo, sacarnos los ojos ante tan funesto espectáculo. ¿Por qué no simplemente contemplarla como se contempla una obra de arte? "Oh si, mira, esa es la verdad. ¿Eso es todo? Bien, quizás mañana cambie". Pero no, tenemos que reaccionar como si fuera el fin del mundo. Y por supuesto, el emisario debe ser condenado. ¿Cuál es mi triste verdad? Que aun la amo.

sábado, junio 14, 2008

Ah! La soledad.

Qué sentimiento fuerte es este de la soledad. Realmente fuerte. No hay nadie cerca a mi. Ni una sola persona cercana a la cual dirigirme en momentos de depresión. Eso sí es duro. Más que el frió, más que el hambre, más que la sensación de no tener trabajo seguro, más que cualquier cosa, es saberse solo, totalmente solo. Bueno, ya irán apareciendo personas por el camino.
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Los laberintos - Reflexiones sobre la filosofía de la periferia por Alfonso Cabanzo se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.