sábado, marzo 13, 2010

¿Por qué y cómo universalizar la salud en Colombia?

La universalización es un concepto muy sencillo: si hay plata para matar guerrilleros, hay plata para sanar colombianos. ¿Dónde está ese dinero? Los eventos de los últimos días han mostrado que gran parte del presupuesto se queda pagando la burocracia de las EPS, o en los bolsillos de las empresas. La multa de Súper salud a Saludcoop: $627.000 millones por concepto de cuotas moderadoras, aportes parafiscales, descuentos de nuestros sueldos, etc., fueron a parar en otros negocios diferentes a la atención en salud. Si tenemos en cuenta que la deuda de Bogotá para con las EPS es de $350.000 millones, tenemos aquí un importante ingreso para subsanar tal déficit. Así pues, lo que pagamos sí genera suficiente ganancia para estos empresarios de la salud. Es de suponer que otras entidades habrán hecho lo mismo o fraudes similares, y que por tanto tendrán que devolver todo ese dinero mal usado. En resumen, plata hay. Pero quizás no alcance, ¿de dónde más la sacaremos? Es hora de que Colombia, representada por su Congreso, elegido mañana, penalize la evasión de impuestos. Las gabelas tributarias con las que Uribe ayuda a los grandes empresarios mientras los pequeños sufren para pagar aportes en salud y pensión. Para nadie es un secreto que la tan mentada “inversión extranjera” no genera más empleo, y sí condiciones laborales paupérrimas y persecución para los colombianos que exigen un cambio en dicha situación. Así mismo la reforma laboral de Uribe no produjo un solo puesto estable de trabajo. De manera que los “beneficios” tributarios no se están traduciendo en más y mejor empleo, ni en mejor calidad de vida para los colombianos. Hay pues, que acabarlas. También sabemos de las grandes empresas evaden: Bavaria evadió us$1000 millones disfrazando su venta como una fusión; Alpina está constituida como empresa en Panamá, un paraíso fiscal que le evita pagar al país millones de dólares en impuestos; sabemos que se usan testaferros para poner grandes propiedades a nombre de otros y reducir así el impuesto de renta. Este delito produce una muerte más grande que la de la guerrilla y los paras: la muerte lenta por hambre, desnutrición, mala salud, falta de educación y por tanto de oportunidades. La evasión de impuestos, por tanto, debe considerarse uno de los peores crímenes, y debe pagarse con la cárcel, como el secuestro, la rebelión armada y el paramilitarismo. pagar el 95% de impuestos es ilegal, aunque sería medianamente aceptable; pagar sólo el 20%, es un crimen gravísimo. Y es un crimen, además, porque de ese 20% pagado, los políticos se roban una cantidad para financiar sus corruptas campañas, convirtiendo esto en un círculo vicioso del cual no podremos escapar a menos que estemos todos los ciudadanos encima de ellos realizando una labor fiscalizadora, exigiendo lo que por derecho nos corresponde, y cumpliendo nuestros deberes constitucionales de participación democrática. Así pues, no es cierto que no haya para pagar la salud de todos los colombianos. Sí la hay, pero termina donde no debe. La reestructuración de hospitales, que aunque no “se cerraron”, según Uribe, si despidió a 250.000 médicos debe echarse para atrás. Hay que reabrir, y dotar a los hospitales públicos de los medios necesarios para tratar las enfermedades que nos aquejan, pero también para prevenirlas. Una población sana es una población apta para trabajar, para producir, para engrandecer el país. Una población enferma es la ruina.

Mañana sabremos qué medidas tomar con respecto a los decretos. Primero, seguramente quedarán muchos criminales (literalmente) del PIN, del ADN, de la U, de Alas y demás. Hay que tomar acciones concretas: exigir investigaciones, demandar. Con eso se pierde parte de la Coalición que apoya a los uribistas, defensores de los decretos de emergencia social. Sabiendo quiénes quedan en contra de estos decretos, podemos exigir la reforma al sistema de Salud: Universalización, como antes de la ley 100.

1 comentario:

Lalu dijo...

Vení, yo no me acuerdo de cómo eran las cosas antes de la ley 100. Sólo recuerdo que decían que el seguro social era un desastre, que allá se robaban toda la plata y que a nadie de mi familia se le ocurría ir donde un médico del Seguro.

Yo no le veo sentido a la existencia de las EPS, sobre todo después de la colusión de Acemi para no prestar los servicios incluidos en el POS (http://www.lasillavacia.com/historia/el-consenso-de-acemi-el-acuerdo-de-las-eps-para-negar-servicios-de-salud-23528 ), pero muchas veces siento que me falta ver el cuadro completo, ver cómo eran las cosas cuando la salud la manejaba directamente el Estado.

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Los laberintos - Reflexiones sobre la filosofía de la periferia por Alfonso Cabanzo se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.