sábado, junio 30, 2007

La vida no vale nada

Podría pensarse que en una sociedad que, después de Brasil, es la más desigual de América Latina, las personas privilegiadas -que son, obviamente, pocas- reciben un trato mejor que quienes están en la base de la pirámide social. Así que, con el tema de los secuestrados y prisioneros de guerra, parecería que los soldados rasos serían tratados con indiferencia total y absoluta. El gobierno, los generales, sus líderes, no habrían de mover un dedo para sacarlos de su encierro. Por otro lado, a las "personas importantes" (aunque en mi opinión un soldado raso es mil veces más importante que un general, puesto que aquel es quien arriesga la vida para que éste pueda irse al Club de Oficiales a comer, o como agregado militar a Seul) se les trataría con más cuidado: se haría hasta lo imposible por negociar su libertad. En caso de ser cierta la famosa frase "no negociamos con terroristas", frase que parece ser falsa dado que un número importante de congresistas al parecer negociaba con los paramilitares, se intentará seguramente un rescate militar. Aunque conociendo como se conocen las instituciones de este país, ya sean militares o civiles, parece que no rescatarlos es, de lejos, el mejor tratamiento que se les puede hacer. Mi escrito anterior (que realmente es muy viejo pero viene al caso) puede explicar por qué. A eso podemos sumarle las muertes de varios secuestrados. No sólo la de los diputados, reciente y dolorosa, sino la de muchos otros, comenzando por la mismísima Diana Turbay, la primera de quien hubo pruebas contundentes de haber muerto bajo el fuego cruzado, por una bala de un arma de uso privativo de las fuerzas armadas. ¿Las FARC? Por supuesto, son asesinos, son secuestradores, son los directos responsables. Pero, a diferencia de lo que están diciendo todos los diarios (es decir, solo EL TIEMPO; ya que solo tenemos un diario en todo el país) el gobierno sí tiene una gran responsabilidad: no tener una política clara sobre intercambio humanitario, ni tener unas fuerzas armadas eficientes. Comenzando porque los pasados rescates han sido un fracaso, cuando no se salva el secuestrado por pura chepa, como en el caso del canciller Araujo. ¿Cómo es posible que luego de cincuenta años de guerra nuestras Fuerzas Armadas no sean capaces de organizar ni un sólo rescate efectivo? Ya sé que las comparaciones son odiosas, pero las fuerzas isrraelíes rescataron un grupo de isrraelíes secuestrados por palestinos sólo con tres bajas hace casi treinta y un años. !En un país extranjero, en un aeropuerto (Entebbe) al lado de una base militar! Y era un ejército creado hacía tan sólo veinte años, así que la experiencia no es una excusa.
Pienso que el problema radica en que la vida de los colombianos no vale nada, aun para los mismos colombianos. Valgo sólo en la medida en que tengo poder, dinero, o un arma para defenderme. Cuando soy secuestrado, pierdo aquello que me hace valioso ante los demás: no tengo dinero, ni poder, ni influencias, soy solo una persona atada a una cadena, entre alambre de púas. Por ello no importa si soy Ingrid Betancourt, o Araujo, o un soldado desconocido, mi vida no vale nada. Ni para los secuestradores, pues si tuvieran conciencia no harían tan atroz acto, ni para los que se suponen deben liberarme, de lo contrario harían todo lo posible por lograrlo.
Y todo lo posible no es llegar a un campamento guerrillero echando plomo con helicópteros que anuncian la presencia de un "comando" horas y kilómetros antes de realizar el verdadero rescate. La desidia y la desprotección no se muestra sólo dejando abandonada una región en la mitad de la selva. Se ve en la manera en la que las autoridades no hacen absolutamente nada para proteger a sus ciudadanos, en la manera en que no les importa que se roben una cartera en la calle, en la manera en que sus soldados y políticos hacen tratos con asesinos para ser elegidos para refundar (¿o refundir?) la patria con dineros del narcotráfico, en la manera como los soldados entran a un Palacio de Justicia, tomado por guerrilleros, con tanques de guerra que ponen en riesgo la vida de las personas que supuestamente van a defender. Ser pues, secuestrado, es pertenecer al peor estrato: el de la desgracia, el de los idiotas útiles para uno u otro bando; es empezar a ser una ficha para un par de jugadores ciegos, y dejar de ser humano.

viernes, junio 29, 2007

Entia non sunt multiplicanda praeter necessitatem

No multiplique innecesariamente el numero de los entes, salvo por necesidad. Es una sentencia de Guillermo de Occam, un filósofo medieval, y así mismo un principio fundamental del pensamiento científico. Puede resumirse en la siguiente frase: de dos explicaciones, quédese con la más sencilla. Sencilla, no simplona, por supuesto. Así, si trato de explicar por qué mi novia no llegó a la cita de anoche, puedo postular que se fue con otro hombre, o bien, que fue raptada por extraterrestres, lo cual le impidió honrar su compromiso. Por supuesto, dado que la conozco bien, optaré por la segunda opción. Así mismo, de una hipótesis se pueden extraer determinadas consecuencias, esto es, observaciones que esperamos se cumplan siempre que la hipótesis sea cierta. De tal forma que si el rapto fue cierto, ella llegará con algún artefacto extraño traído de otras galaxias, un chip instalado en su cerebro, o un bebé fruto de una cópula con E.T., o algo así. De lo contrario, puedo descartar la abducción marciana como causa de su desaparición misteriosa esa noche. Puedo postular otras explicaciones: raptada por el KuKuxKlan, por la guerrilla, los paras... en general, me quedaré con la menos rebuscada. Puedo aplicar otros principios científicos, como aquel que dice que dos hechos iguales tienen una misma causa. Así, si he visto que mis otros amigos han sido plantados por sus novias debido a desapariciones en la dimensión desconocida, supondré que lo mismo ha sucedido con la mía.


Como hoy en Colombia está de moda el pensamiento racional, onda liderada por el Fiscal General de la Nación, pensé oportuno hablar del tema. También pensé oportuno mostrar cómo en la vida diaria puede aplicarse aquello de "el método científico". En un caso ficticio podremos ver la utilidad del tal método. Por ejemplo, supongamos que tenemos unas grabaciones en donde se escucha a un oficial del ejército colombiano hablar con una ¿ex-guerrillera?, haciendo indicaciones sobre si una bomba debe o no explotar en determinado lugar de la capital. ¿Cómo explicamos este hecho?

Foto de las Fuerzas Armadas de Colombia

(Nótese el "montaje" de las explosiones al fondo)


Arrojando, por supuesto, algunas hipótesis, la primera, que el oficial está haciendo montajes para arrojar resultados. La segunda es que el oficial está montando una operación de inteligencia para capturar a un pez gordo de los facinerosos, por dar un nombre, al mono Jojoy. ¿Cuál de las dos es la explicación más sencilla? Quizás la primera: falsos atentados. No obstante, puede ser simplona: multiplica innecesariamente en número de entidades. Exige, por ejemplo, que unos miembros de una institución tan prestigiosa en el país como las Fuerzas Armadas abandonen su deber constitucional y se dediquen a causar daño a la población civil, que hagan tratos con bandoleros, en fin, esta tesis exige que transformemos una serie de hechos consolidados y aceptados como absolutamente ciertos más allá de cualquier posible duda racional. Así pues, los militares, haciendo gala de la inteligencia que siempre los ha caracterizado, planean una estrategia para capturar a un importante guerrillero. Ahora podemos inferir una serie de observaciones esperadas. Si esta estrategia es cierta, alias Jessica, la ex-guerrillera colaboradora, no tendría por qué terminar en la cárcel, siendo, como es, la pieza clave para capturar al malhechor. Dado que esta mujer goza ahora de un trato preferencial en alguno de los exclusivos centros de detención colombianos especialmente acondicionados para los servidores de la patria, como la cárcel del Buen Pastor, debemos quedarnos con la hipótesis segunda, la de la operación de inteligencia.

La inteligencia, por ejemplo, que se refleja en las palabras del Ministro de Defensa, quien tiene el tino de afirmar que los ascensos de los militares no toman para nada en cuenta los logros militares de los uniformados, o que causa que militares y policías se estén matando entre sí “accidentalmente”; inteligencia que causa que para “defender la democracia” se entre con tanques blindados a un Palacio de Justicia y se cause indirectamente la muerte de los miembros de las altas cortes y luego se desaparezcan los empleados de una cafetería, que nada tenían que ver en esa “lucha contra la democracia”.

Vemos pues, como un ligero ejercicio racional nos muestra que podemos seguir confiando en nuestras siempre infalibles Fuerzas Armadas, en la Institucionalidad, y en las palabras de nuestro excelentísimo Presidente, quien jamás nos ha mentido, ni ha hecho acto alguno que ponga en riesgo nuestra autodeterminación como pueblo, nuestra seguridad alimentaria, nuestro bolsillo, nuestra educación y nuestra libertad. Felicitaciones por esto a quienes más ayudan a seguir por esta senda de la razón: al Fiscal, por estar rodeado de un equipo infalible, como lo es el liderado por el gran científico colombiano Armando Martí y su equipo de asesores: Mauricio Puerta y el Indio Amazónico[1]; al Ministro de Educación, y al Ministro de Cultura

Y para terminar, una recomendación. Dado que los “positivos” no influyen en el ascenso de altos oficiales, como se infiere por las palabras del Ministro de Injusticia, valdría preguntarse cuál es el criterio para hacer las promociones. Y si esto es así, valdría la pena preguntarse para qué querrían los militares, en el remoto e improbable caso de que la primera hipótesis sea la correcta, hacer montajes de atentados terroristas. Para tener algunas luces en el asunto, les recomiendo la película “V de venganza”, escrita por Andy y Larry Wachowsky, los mismos de “The Matrix”. Cualquier parecido con la realidad será pura, absoluta, sorprendente e inconcebible coincidencia, puesto que no hay pruebas de que sea de otro modo.


P.S. Parece que ya han rodado cabezas por el escándalo del acesor científico Martí en la Fiscalía. Parece que botaron al vice-fiscal. Bueno, se movieron rápido... pero, ¡un momento! ¿No fue el vice-fiscal quien aceptó ante el Congreso que sí había pruebas del montaje de los atentados terroristas en Bogotá? Ups, a lo mejor fue el brujo el que le contó...

[1] Este comentario es patrocinado por la Faculty of Astrological Studies, London, donde Mauricio Puerta estudió, así como por la Aerocivil, que agradece a Martí el haber localizado la aeronave donde viajaba el Ex ministro Londoño. Menos mal no falleció en la sala de emergencias de una EPS -de las que él mismo ayudó a crear- luego del accidente, dado que su caso se consideraría una “prioritaria” y no una verdadera emergencia...

lunes, junio 18, 2007

La Banda Sonora de mi vida

La mujer, Marion, rubia, atractiva, se baña en una ducha antigua, de esas con una vieja cortina de plástico sobre la que se puede adivinar el limo de la humedad escurriendo verdoso sobre su superficie. La puerta del baño se abre mientras el agua baja por el esbelto cuerpo de Janet mientras se adivina la figura de quien ha entrado, un hombre corpulento que sin previo aviso corre la cortina dejando ver su mano en alto con un filoso puñal. Hay una breve lucha, y el cuerpo muriendo empieza a deslizarse por las baldosas mientras se ve la sangre caer. Al final Marion se agarra desesperada y arranca la cortina, que hace sonar los ganchos al estrellarse contra el suelo. La mezcla de agua y sangre se dirige hacia el desagüe en un sonoro remolino negro que se confunde con la pupila de la protagonista, quien yace inerte sobre el suelo, arropada con el visillo que acaba de descuajar.


La protagonista de Psicosis acaba de ser asesinada, pasada la primera media hora del filme. Y lo que hace más impresionante la escena es, sin duda, la música incidental de Bernard Herrman: unas cuerdas que insistentemente repiten el leitmotiv de la cinta mediante Sforzandos que van de notas agudas a graves. Cuando todo ha sido consumado los violines hacen las frecuencias más graves que su registro permite. Profundas, calmadas después de la tormenta, nos corroboran que todo ha terminado. Es quizás, una de las composiciones musicales mejor interpretadas por la imagen. Es una técnica muy vieja: las melodías que van de agudo a grave significan descenso, de carácter moral, algo malo, bajo, ruin. Como este asesinato, donde el descenso de la sangre coincide con la música.
Creo que hoy en día casi todos hemos sido marcados por alguna canción en algún momento. Y no me refiero sólo a ese momento en el cual besamos por primera vez a la chica que nos gustaba mientras sonaba "Te Amo" de Franco de Vita (Sí, malditos 80's), sino a esa vez en la cual tuvimos que quedarnos callados oyendo con atención los acordes de esa pieza porque no habíamos escuchado nunca antes algo como eso, o porque la letra nos impresionó al describir descaradamente eso que estábamos viviendo.
He aquí algunos de estos momentos de película (si hicieran, como seguramente sé que va a pasar, una película sobre mi grandiosa vida, estos serían los cortos que pasarían en los Premios de la Academia al momento de nominar el filme a "mejor guión":
  • Tocata y Fuga en Re menor: La escuché por primera vez siendo muy niño como cortina en un programa de dibujos animados llamado “Érase una vez… el Hombre”. Mientras iniciaba el programa, sonaba la fuga: un conjunto de tres o cuatro voces haciendo una secuencia descendente a toda velocidad que se perseguían a medida que los dibujitos se iban transformando, desde la Gran Explosión, hasta que el ser humano llegaba al espacio. Jamás he dejado de oír Bach desde entonces, y la polifónía (esa carrera entre diferentes voces) sigue siendo un rasgo de mi música preferida...
  • Escalera al Cielo, de Led Zeppelín. Mi hermano la escuchaba a todo volumen en sus noches de juerga adolescente. Una madrugada me desperté por el sonido del equipo. La suave melodía hizo que me parara hipnotizado; como el gato que es atraído por una nube de aroma con forma de mano desde su cama a la cocina en los dibujos animados, me llamó la atención el solo de flauta (realmente eran teclados) del comienzo. Bajé a la sala y miré con detenimiento el disco, editado por Philips Colombia, donde se veía el nombre de la canción : "StairWaz to Heaven" (El error ortográfico salió así en el disco). Fue la primera melodía que saqué "a oído" con mi instrumento. Posteriormente, años más tarde, mi vecino organizó un concierto de rock en su garaje. Este chico me golpeaba cuando pequeño con su primo (el típico Mongo, grande y bobo que se aprovecha de los más pequeños) así que yo no me llevaba bien con él. Era de la "pandilla" enemiga, por decirlo así. De pronto alguien, por su puesto, no él, tocó en la guitarra eléctrica el primer arpegio de esta canción mientras probaban el sonido. Me detuve, paralizado mientras una corriente eléctrica recorría mi espina dorsal. ¡Alguien Podía tocar esa canción en la guitarra! A partir de ese momento supe que iba a ser guitarrista.
Todavía hacen falta más escenas de película, y, por supuesto más canciones. Propongo entonces que los lectores hagan lo mismo: que describan cómo se sintieron la primera vez que escucharon esa canción o pieza musical que determinó sus vidas.

sábado, junio 16, 2007

¿La verdad o se atreve? Contra el lugar común.

Hay un nuevo escrito sobre un programa de televisión que nunca he visto, pero que consiste en que una persona se somete a responder unas preguntas, y la veracidad de sus palabras es comprobada mediante un polígrafo. Todos están aterrados porque varios participantes han revelado secretos impensables frente a sus familiares. Y la articulista en cuestión pone el dedo en la llaga: es escandaloso que una vendedora de seguros vaya a un Bar de intercambio de parejas, pero no es escandaloso que un padre diga que le da pereza ir a visitar a su hijo. Líneas más abajo dice algo como "la verdad es relativa". Bien, ¿qué es la relatividad? ¿Cómo se aplica esto a "la verdad". Se han escrito kilómetros de papel, y se han regado millones de litros de tinta sobre el asunto. Ya hace parte de los libros de texto la tan bendita frase. Y hay un argumento muy viejo que refuta este disparate, al cual pocas veces se le presta atención: "la verdad es relativa" sería una frase no relativa, sino absoluta, verdadera independientemente del contexto, luego es una frase abiertamente contradictoria:decir que todo es relativo es absurdo. Pero, ¿podría haber una interpretación menos trivial? Parecería, pero no.
La verdad es un fenómeno lingüístico: la correspondencia de una frase del lenguaje con el mundo. Así, la frase "está lloviendo" es verdadera siempre que corresponda con un hecho del mundo. En el momento que escribo, resulta que es cierta. ¿Qué es la relatividad? Un hecho (ya sea la producción de un enunciado, un suceso, o cualquier cosa que suceda en el mundo) A es relativo a uno B, cuando A no puede entenderse, comprenderse, o verificarse sin atender a una relación con B. ¿Qué es una relación? Una correspondencia entre dos elementos de un conjunto. Así, el libro se relaciona con el escritorio porque podemos decir que "El libro está sobre el escritorio". Es decir, hemos establecido una conexión entre uno de los elementos del conjunto "los libros" con uno de los elementos del conjunto "los escritorios". Ahora, decir que la frase es verdadera es simplemente decir que tal correlación se da en el mundo. Y decir que la frase es "relativa a", es justamente decir que esa correlación en el mundo, es relativa a otro hecho; debemos compararla con otro hecho. En este caso, una objeción a la verdad de la frase podría ser "si estuviéramos en el espacio, a infinidad de kilómetros de cualquier punto de referencia, ¿no podríamos decir que el escritorio está sobre el libro, dado que no hay gravedad? La verdad de la frase sería pues, relativa a un punto de referencia espacial. Tendríamos que decir algo como "desde el punto de vista de la tierra, en las coordenadas 4º45'49.48" Norte, 74º02'19.79" Oeste, elevación 2554 metros sobre el nivel del mar (cambié un poco las coordenadas para que no sepan exactamente dónde vivo, soy paranoico social), el sábado 16 de junio del 2007 a las 2:49 p.m., según el calendario occidental, el libro está sobre el escritorio". Ahora bien, ¿es necesario el reconocimiento de todos estos hechos adicionales para reconocer la verdad de la frase en cuestión? Técnicamente habría que suministrar una cantidad de datos indefinida para establecer el punto de referencia absoluto. Una cantidad tal (es decir, podríamos quedarnos indeterminadamente dando los datos necesarios) haría trivial la fijación de tal referencia. Lo cual hace que decir "la verdad es relativa" sea trivial. Precisamente porque fijar un punto de referencia para establecer la verdad de algunas proposiciones es imposible, la relatividad aquí se hace trivial, innecesaria, puesto que sabemos, sin necesidad de hacer explícito un contexto, o más datos, que el libro está sobre el escritorio; no hay necesidad de decir "en este contexto, el libro, etc.". Simplemente es verdad. En conclusión, afirmar que la verdad es relativa es, o bien contradictorio, o bien trivial. No hay pues, una forma seria de decir que la verdad es relativa. La "verdad" en ese sentido, es, primero más trivial de lo que parece, y en segundo lugar, más útil. Es decir, hay una cantidad de verdades establecidas, absolutas, en la medida en que enumerar una serie de hechos como referencia para que sean "verdaderas" es trivial o imposible, cuya atenta observación y aceptación sin objeciones pseudo filosóficas, pseudo científicas o 100% teológicas sería de gran ayuda para el desarrollo de la civilización humana en general. Las tablas de multiplicar son un excelente ejemplo. Que en este momento está lloviendo y debo sacar el paraguas si no quiero mojarme al salir a la calle, es otro ejemplo. El ejercicio cartesiano de dudar un poco para así estar seguros de que lo que sé, puede ayudarnos a identificar esas trivialidades tan útiles como indubitables; así como el sano escepticismo de los empiristas que ven en la experiencia una herramienta que nos provee, la mayoría de las veces, de verdades evidentes a las cuales hay que atender para no creer ciegamente edificios conceptuales hermosos pero irreales. Por último, pero no por ello menos importante, la actitud socrática, que enseña que es posible que estemos equivocados, que hay gente que sabe más que nosotros, pero que por sobre todas las cosas esas personas que andan opinando por ahí sin verguenza son por lo general las que más mienten sobre sus conocimientos, esa actitud es la que más nos ayudará frente a este relativismo malsano al cual ha llegado una sociedad donde la mínima reflexión seria y rigurosa es remplazada por la fe ciega, y donde la reflexión es considerada como signo inequívoco de locura. Así pues, buscar la verdad, tiende a convertirse hoy en día, en un ejercicio atrevido.

sábado, junio 02, 2007

Más sobre música y crítica



Para poder hacer una crítica sobre arte, es fundamental tener una claridad sobre qué es eso de lo que tanto se habla. Y bien, si, he dicho muchas veces: es como el porno, nadie lo puede definir, pero todo el mundo lo reconoce cuando lo ve. Ahora, puedo decir, sin temor a equivocarme, que un sello distintivo del cine porno es que nos excita (sí, a las mujeres también, no mientan). ¿Cuál será, según esto, el sello distintivo del arte? Pues bien: es aquella creación humana que está hecha para transformar nuestra forma de percibir el mundo. Y entiendo por mundo nuestra vida cotidiana, un hecho, un objeto, una vivencia. Así, puedo haber visto diez mil veces a Marilyn Monroe, pero al ver el cuadro de Andy Warhol, mi visión de ella se transforma: ahora la veré de una forma diferente; se ha transformado mi percepción del mundo. Lo mismo sucede con una pieza musical: una es la existencia antes de escucharla y otra, después de oírla. La existencia se ha transformado. Esto, por supuesto no nos da una pauta para identificar el arte bueno del malo. Pero, podemos decir que en la medida que esa transformación se de manera más o menos fuerte, podremos decir que la obra es más o menos mala. Por ello los clásicos son Los Clásicos: el poder transformador de sus símbolos supera fronteras nacionales, religiosas, étnicas, lingüísticas. Nadie es el mismo después de cerrar las páginas de Cien años de Soledad, sea un celador que lo lee en su caseta para no dormirse, o un académico en Nepal. Incluso el escándalo es transformador: nadie miró con los mismos ojos un orinal después de ver el que Marcel Duchamp pusiera en un museo.

Como dije en el post anterior, en música parece haber una cantidad de factores para saber cuándo una pieza musical es revolucionaria. Pero ese no es el punto. El punto es que una obra de arte transforma nuestra forma de ver el mundo. No dice nada sobre transformar las técnicas, las formas usuales, etc. Por supuesto, una forma de garantizar que va a lograrlo es justamente innovando en las estructuras tradicionales. Pero, y aquí es donde viene lo interesante de la definición, cualquier persona con un mínimo de atención puede darse cuenta de que eso que está frente a él está haciendo algo raro, está mostrando algo nunca antes visto. Ese sentimiento se traduce, en muchos casos, en desasón, sorpresa, rabia, incertidumbre, puede dejarnos pasmados, hacernos entrar en éxtasis. Mas en un mundo como el de ahora, donde la gente está insensibilizada por la cultura de masas, pasándonos siempre, una y otra vez, als mismas fórmulas gastadas. Así, el artista trata de transformar estas visiones buscando causar estos sentimientos. Por ejemplo, ¿quién no se sintió raro cuando escuchó por primera vez “Paranoid Android”, de Radiohead. Desazón, malestar, tal vez un “que canción rara, no se puede bailar”, o simplemente “que ganas de llorar”. Es posible que lo raro pueda ser traducido como: “hay una amalgama rítmica: en la mitad de la canción, el ritmo cambia de un 4/4 a un 7/8”. Es decir, de un compás común y corriente (“un-dos-tres-cua”, cuentan los músicos), pasan a usar un compás in par, bastante raro en la música pop (“ún-dos-tre-cua-ún-dos-tre”). También usan melodías descendentes al tiempo que la letra va diciendo “desde lo alto cae la lluvia”, de tal forma que la música traduce a aquellos que no entienden bien la letra, lo que se quiere decir: tristeza, depresión:

Rain down, rain down

Come on rain down on me

From a great height

Una técnica usada, entre muchos otros, por Bach, desde 1700. El punto es, aquí se utilizan elementos novedosos dentro del ámbito del rock (por lo general en el rock la música va por un lado y la letra por otro, y los videos no tienen que ver con ninguna de las dos cosas) para transformar nuestra percepción. Configurando un lenguaje un poco más complejo que el de nuestro diario vivir, pero lenguaje al fin y al cabo, entendible por todos. Así que todos estamos en capacidad, según esto, de reconocer el arte cuando lo veamos. Porque todos podemos decir si lo que nos muestra nos transforma, o nos deja como antes.

P.S. No es la esencia del arte "causar sentimientos" en el espectador, de la misma manera que no es función de la comida causar salivación en el comensal. Lo que hace es buscar que veamos el mundo de otra manera, y si en el proceso nos produce sentimientos, eso es secundario. Igual, sentir es una forma de conocer.

“Sgt Pepper’s Lonely Hearts Club Band”

“Sgt Pepper’s Lonely Hearts Club Band” cumple 40 años. Es un lugar común decir que fue un album que revolucionó la historia de la música. Ya salió un gran "musicólogo" colombiano a decir que hace 40 años, los Beatles "por primera vez" usaron técnicas revolucionarias de grabación, tales como voltear las cintas para invertir las ondas de sonido, hacer bucles y demás. Como siempre, uno más de los "críticos musicales" que no tiene idea de qué está hablando. Pues desde 1936 el músico francés Pierre Schaeffer ya estaba experimentando con estas técnicas, y luego de la invensión del Magnetófono, compone, en 1949, la primera pieza usando todas estas técnicas: la Sinfonía Para un Hombre Solo. Así pues, los Beatles no fueron, de lejos, los primeros en usar estas técnicas: las plagiaron, y el mainstream nos vende el evento como algo nuevo y revolucionario. Ni siquiera fueron los primeros rokeros en hacer esto. Carreta para vender más. Si acaso, el disquito, tiene el mérito de haber sido comercializado ampliamente, para dar a conocer a los pobres mortales, esos que a duras penas saben leer y escribir, y que menos saben escuchar, algo de lo que otros músicos más "experimentales" estaban haciendo 20 años antes.
Licencia Creative Commons
Los laberintos - Reflexiones sobre la filosofía de la periferia por Alfonso Cabanzo se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.